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La directiva del equipo blanco, muy satisfecha con el rendimiento del equipo en la final de Copa, y con el desempeño del técnico en particular. Fue uno de los grandes vencedores

El Real Madrid es campeón de Copa del Rey. La imagen de Iker Casillas levantando el trofeo al cielo de Valencia forma ya parte de la historia del fútbol, pero sobre todo, de la más rabiosa actualidad. Este título le abre las puertas al Real Madrid de la Champions League, a la que llega con la moral por las nubes. Y sobre todo, le abre las puertas del futuro a Carlo Ancelotti, un entrenador que llegó de puntillas, que nunca pareció granjearse las filias de todo el madridismo, y que sin embargo a día de hoy ya sólo puede mejorar lo que hizo en su temporada debut el cacareado José Mourinho. Un Carlo Ancelotti que, lejos de ganar este título guiado por la inercia de sus jugadores, fue protagonista indiscutible de esta final. Todo para bien.

Primero, por la apuesta de Isco Alarcón. Decían muchos que quizás Asier Illarramendi le aportaba más equilibrio a este equipo, y que podría necesitarlo ante el Barcelona. Incluso lo decían dentro del propio Real Madrid. Sin embargo, el técnico de Reggiolo fue fiel a sus principios. Quería ganar al Barcelona, discutiéndole la posesión, tratando de hacer el fútbol espectacular que proclamó el día de su presentación. Y para ello, la mejor opción era sin duda la del malagueño. El ‘23’ hizo su parte del plan, evidentemente, pero nunca pudo haberlo logrado si el técnico no hubiera hecho esa apuesta en un primer momento. Mini punto para Ancelotti.

Otra estrategia que le salió bien al italiano fue la de cambiar el esquema a un 4-4-2 que aportó mucha solidez al centro del campo. No lo había utilizado apenas durante la temporada, pero siempre se vanaglorió de que esa riqueza táctica sería muy beneficiosa para el equipo, porque sabría amoldarse dependiendo de las circunstancias. Y así fue. Con Isco y Di María cerca de Xabi Alonso y Modric, al Barcelona le costó todavía más encarar la portería de Casillas, a quien no llegó a ver hasta mediada la segunda parte. Mérito de los sacrificados jugadores, pero sobre todo, del que ideó la estrategia. Otro mini punto para Ancelotti.

Y otra de las grandes cuestiones en las que se demostró el buen hacer del técnico madridista fue con el partido de Ángel Di María. El Fideo estaba desahuciado en Navidades. Por méritos propios, además. Sin embargo, Ancelotti supo darle el cariño que todos le negaban en ese momento. Supo recuperarle para la causa. Hasta el punto de que el argentino llegaba a esta final siendo un jugador clave para el equipo blanco. Como terminó demostrándose durante ante el Barcelona. Quién sabe si hubiera sido igual si otro entrenador hubiera aplicado la mano dura contra el albiceleste. Seguramente no. Otro mini punto para Ancelotti.

Hasta con el galimatías de la portería blanca salió ganador el técnico merengue, con un Iker Casillas que volvió a demostrar tener estrella en un momento clave para el Real Madrid. Llegaba a esta final sin haber encajado gol, y se marchó levantando la Copa tras haber besado el poste izquierdo de su portería.

Aunque, dicho sea de paso, tampoco conviene colgarle medallas a Ancelotti que no son enteramente suyas. Como la de Gareth Bale, quizás. No las necesita. Se ha ganado suficientemente el crédito con otras decisiones donde sí fue imperativamente influyente. Se ha ganado suficientemente el crédito para que, si en el Real Madrid había dudas sobre su continuidad, éstas queden disipadas totalmente. No obstante, pese a su estilo nada estridente, el técnico merengue es uno de los grandes triunfadores por este título de Copa. Ancelotti ha demostrado tener su sitio en este club. Se lo ha ganado. No sólo por este año. Seguramente tampoco únicamente para el año que viene. Quizás Florentino Pérez haya encontrado a su nuevo Del Bosque casi una década después.

“Ha sido un gran partido”, decían directivos del Real Madrid a Goal tras la final en Mestalla, en un claro guiño para Ancelotti y su futuro. Una reflexión no compartida en muchos otros partidos anteriores de la presente temporada. Pero la final de Copa parece haberse llevado por delante ya todos esos funestos recuerdos en la planta noble del Santiago Bernabéu.



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