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El galés se coronó en la final de Copa con un gol antológico. El técnico de Reggiolo, el triunfador silencioso del Real Madrid. Isco, Di María y Casillas se reivindican



1.- Gareth Bale, el fichaje del verano, y no Neymar

Está hecho un búfalo. Lo veníamos diciendo. Le faltaba mejorar su capacidad de decisión. Y aunque estaba cuajando un buen partido, nuevamente en el Clásico estaba volviendo a pecar de malas decisiones. Hasta el minuto 85, que marcó un gol antológico. Antológico. El pobre Bartra fue incapaz de frenarle, como si Bale estuviera escapando de un toro de cien cuernos. La directiva blanca sonríe, entre eufórica y aliviada: su apuesta más cara y arriesgada ha justificado su inversión. Y encima, en el bando contrario, Neymar, aunque lo intentó, se estrelló con el poste. Definitivamente, por su partido hoy, y por todos los conflictos que trajo Neymar a la Ciudad Condal, Gareth Bale es el fichaje del año.
2.- Carlo Ancelotti debe quedarse en el Real Madrid diez años más
Le faltaba un título. Ahora ya nadie podrá reprocharle que su equipo no da la cara en los momentos importantes. Con la temporada sin acabar, ya sólo puede mejorar lo que hizo Mourinho en su temporada de debut. Y lo hizo además, con sus propias armas: con Isco Alarcón de titular, con un 4-4-2 que se sacó de la manga para esta final, con un Di María pletórico que en Navidad parecía desahuciado, y sin levantar una palabra más alta que la otra. Ancelotti sí que nació para entrenar en el Real Madrid. Y debería quedarse por mucho tiempo más.
3.- Ángel Di María resucita en cuatro meses
En Navidad, queríamos colgarle del palo mayor. Sin embargo, hubo quien confió en Di María. El primero, el propio jugador. Y el segundo, Carlo Ancelotti. Menos mal, pensará el madridismo. Porque el Fideo fue clave en esta final. Por su gol. Pero sobre todo, porque durante muchas fases fue el dominador total del partido. Tanto en ataque, como en defensa. Omnipresente en todo el campo. Si Casillas pudo levantar la Copa al final de la noche en Valencia fue, en buena medida, por el extraordinario papel de Di María.

4.- Isco sí sabía defender… y además, atacar
Decían que debía jugar Illarramendi ante el Barcelona, porque le daba más equilibrio al equipo. Porque Isco tenía carencias defensivas. Incluso lo decían dentro del equipo. Sin embargo, Ancelotti apostó por Isco. Y el malagueño le devolvió la confianza con un partidazo. Fue el que más balones robó del partido. Y un robo suyo fue el que originó el primer gol. Por su robo, pero también por su inteligente pase hacia Bale. Todos sus compañeros le despidieron del campo abrazándole. Se lo merecía. Se ha ganado su sitio en el Real Madrid . El que perdió… y el que algunos le querían quitar.

5.- La Copa de Iker Casillas
Dentro del complicado galimatías que implica la portería del Real Madrid, hay una cosa clara. Casillas tiene ángel. Lo sigue teniendo. Y esta Copa es una fiel demostración de ello. Se jugaba mucho en esta competición, como en la Champions, las únicas que le había dejado Ancelotti. Un fallo le hubiera enterrado en competiciones como éstas. Y sin embargo, Casillas salió por la puerta grande, levantando la Copa ante todo el madridismo. Todo. El que renegaba de él, y el que siempre le apoyó. De cualquiera de las maneras. Apenas tuvo trabajo en el Clásico hasta los minutos finales, y ahí, convirtió su portería en una barrera infranqueable. Ayudado, hasta de los palos. El ángel, que decíamos.



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