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El Real Madrid pierde a su mejor jugador de cara a la final de Copa del Rey. Pero el Barcelona, también a su mejor argumento en caso de una nueva derrota tras caer en Champions

EDITORIAL
El que ríe el último ríe mejor, reza el dicho popular. Y por esta máxima, madridistas y barcelonistas llevan despellejándose toda la semana, y cada cual sale peor parado todavía que el anterior. Primero fue el Real Madrid el que navegó muchos minutos por la zozobra de la eliminación europea en el mar de Dortmund, dejando una sensación de marchar sin rumbo alguno. Un día después sin embargo, fue el Barcelona el que no sólo zozobró, sino que directamente se hundió en Champions League ante el Atlético, dejando una brecha en el casco de muy complicado sellado. Y sin prácticamente tiempo para que el madridismo pudiera disfrutar de la eliminación de su máximo rival, una nueva noticia volvió a convulsionar los cimientos de la Casa Blanca: Cristiano Ronaldo sufre una lesión muscular en el bíceps femoral izquierdo que posiblemente le impida jugar la final de Copa del Rey del próximo miércoles. En el país de los ciegos, el tuerto es el rey, y el caso es que ya no se sabe cuántos ojos han perdido cada uno en un lapso de apenas cuatro días.

Sea como fuere, quizás el que más se haya resentido con esta cadena de infortunios en el Puente Aéreo sea, eso sí, la propia final de la Copa del Rey del próximo miércoles. A la que llegan dos de los mejores equipos del país, pero ni mucho menos en su mejor momento. Mareados por las dudas. Especialmente, el Barcelona, por esa eliminación. Pero falta por ver cómo reacciona también el Real Madrid sin Cristiano Ronaldo. Será un Clásico sin el clásico duelo entre el luso y Lionel Messi. Algo que hacía cinco años que no pasaba en el fútbol español. Rara sensación. Malas perspectivas para los blancos, sin el que es su baluarte en ataque.

No hace falta estirar lo infundado de las teorías sobre que el Real Madrid juega mejor sin el ‘7’ blanco, el más talentoso, pero también uno de los que más corazón le pone al juego. Lo que tampoco vendría a explicar que el equipo de Carlo Ancelotti no fuera a pelearle la Copa del Rey a este ciclotímico Barcelona. E incluso, claro está, a ganar el título. Tiene talento a espuertas, y una buena dosis de actitud y sacrificio colectivo puede suplir hasta a la pieza más importante del puzzle, como demostró el Atlético el miércoles.

Es más, esta ausencia de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid no es sólo una buena piedra de toque para comprobar la sensibilidad de los blancos, sino también, una prueba de fuego para el Barcelona. ¿Qué se diría entonces en la Ciudad Condal si no son capaces de ganarle al Real Madrid sin el mejor de sus jugadores apenas una semana después de ser eliminado por un Atlético donde tampoco estaban sus dos mejores futbolistas, Diego Costa y Arda Turán? ¿En qué lugar quedarían los Lionel Messi, ‘Tata’ Martino o Josep María Bartomeu?

“Líbrame del agua mansa, que ya me libraré yo de la corriente”, reza otro dicho popular, que viene a advertir de las falsas apariencias, y que debería estar grabado a fuego en el vestuario blaugrana desde ya mismo. Pues precisamente la ausencia de Ronaldo puede ser el mayor enemigo del Barcelona a medio o largo plazo: el factor que condicionaría definitivamente el fin de ciclo culé. Una sensación por todos advertida a simple vista, aunque muchos se nieguen a reconocerla, y que tan sólo necesita de ese hecho diferencial que sirva de referencia para marcar un antes y un después. Lo pareció aquella Liga de los récords que ganó el Real Madrid. Y puede terminar siéndolo una final de Copa perdida ante los blancos sin Cristiano Ronaldo, apenas una semana después de no entrar en las semifinales de Champions siete años después. Este arma tiene doble filo, pero para ambos.



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