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Dani Benítez, 'Mi vida loca'

Es lo que reza su tatuaje en su espalda, porque siempre ha confesado que su vida es “una vida de locos”

Dani Benítez, jugador del Granada CF cedido por Udinese, ha sido el primer positivo por cocaína en la historia de la Primera División. El mallorquín de 26 años siempre ha sido la clase de jugador con un talento enorme en las piernas, pero cuya cabeza frena su carrera deportiva. En la grada de Los Cármenes era popularmente conocido como Dani Beefeater, por su fama de 'fiestero' y huelguista. A ello hay que sumarle su incidente del botellazo a Clos Gómez, por el que fue suspendido durante 6 meses, y sus constantes lesiones.

En verano de 2009 fichó por el Udinese italiano que inmediatamente lo cedió al Granada CF, cesión que se ha ido renovando año tras año hasta esta quinta temporada en la ciudad nazarí. Llegó a un Granada en 2ªB inmerso en el gran proyecto de los Pozzo, Pina y compañía. En esta etapa ya demostraba su enorme calidad y su gran zancada por banda izquierda. El Granada acabó ganando esa temporada su grupo de la división de bronce y superando en los ‘play-offs’ de ascenso al Alcorcón, consiguiendo así el subir a Segunda División.

En la temporada 2010/11 debutó con la rojiblanca horizontal en la Liga Adelante en la que, para muchos, explotó futbolísticamente. 36 encuentros disputados y 10 goles en la categoría de plata. Un verdadero puñal por banda izquierda, cuya enorme velocidad causaba auténticos estragos en las defensas rivales. Qué granadinista no recordará la típica jugada de balón rápido de Roberto para Álex Geijo, cabezazo del delantero hispano-suizo a la banda izquierda de Dani Benítez, carrera rapidísima del mallorquín y buen centro para el gol de Geijo. Fabri sacaba lo mejor de él. El Granada acabó la temporada en puestos de ‘play-offs’. Derrotó a Celta y Elche para lograr el ascenso a Primera División 35 años después.

En la Liga BBVA simplemente no rindió al nivel que se esperaba. "Juguete roto" afirmaba casi todo el que le había seguido desde años anteriores. Sus actuaciones extradeportivas han acabado condenando casi por completo su carrera profesional. Sus desequilibrios evidentes han cortado una trayectoria que aún no había llegado a su cumbre. Reconocido aficionado al póker, cuentan las malas lenguas que apostó un coche de alta gama en una timba y lo perdió.

Su nombre completo es Daniel González Benítez. El orden de los apellidos lo permutó en honor a su madre fallecida. Antes de cada partido en Los Cármenes, siempre visita el cementerio de San José para recordarla y concentrarse entre la tranquilidad y el silencio.

El club nazarí ya ha anunciado que despedirá al extremo zurdo cuando se confirme el positivo, volviendo así a un Udinese con quien aún tiene contrato hasta 2015 y cuyas intenciones hacia el jugador aún se desconocen. Además, se puede enfrentar a una elevada sanción y/o inhabilitación. El precedente más conocido en Europa por consumo de cocaína es el del rumano Adrián Mutu, despedido del Chelsea e inhabilitado siete meses por la Federación Inglesa de Fútbol.

Así pues, el futuro de Dani es de lo más incierto. Una verdadera pena que su cabeza nos haya privado de disfrutar más a ese gran futbolista corriendo por la banda de Los Cármenes y celebrando goles con su famosa nariz de payaso. Dani Benítez, y su vida loca.

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