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No se acaba el mundo para los clubes con aspiraciones ambiciosas si sus principales referencias arriba son vendidos. El Atlético con Falcao o el Athletic con Llorente son ejemplos

Se hablaba mucho a inicios de temporada sobre la devaluación de la liga española, especialmente porque rivales directos en este sentido como la Premier League, la Bundesliga, el Calcio y los equipos ricos de la Ligue 1 se fijaban y compraban los principales cracks de nuestra competición doméstica. Centrándonos en la figura del delantero, parecía que la venta de los principales estiletes de los equipos de la zona media-alta de la clasificación podría mermar la competitividad de unos conjuntos huérfanos de los que fueron una vez sus ídolos.

El mayor ejemplo de todos es el Atlético de Madrid. No solo por su trayectoria actual, sino porque siempre ha gozado de grandes delanteros y siempre ha sabido comprar bien para sustituirlos cuando tocaba su venta. A Penev le sustituyó Esnaíder, a éste Vieri, a éste le sucedió Hasselbaink y, tras el añito en el infierno, vinieron Fernando Torres, el Kun Agüero, Radamel Falcao y, para esta campaña, no ha hecho falta fichar para tener a Diego Costa. Con la sorprendente marcha del colombiano al Mónaco, parecía que la ascendente racha de títulos de los colchoneros con el Cholo Simeone se iba a parar en seco.

Se trajo a David Villa pero el asturiano se ha mantenido en un segundo plano en comparación con un Diego Costa descomunal que, a falta de diez jornadas para la conclusión, está a tan solo dos tantos de lo logrado en la primera temporada de Falcao y a seis de la mejor campaña del de Santa Marta. Sin embargo, su protagonismo ha sido compartido con sus compañeros. Mientras en la primera temporada del sudamericano (24 tantos), el segundo máximo goleador fue Adrián (7), y los jugadores rojiblancos marcaron 27 goles más. En la segunda, esa cifra se incrementó a 35, con el propio Diego Costa como segundo pichichi con 10. Este año, la solidaridad es mayor. Los 22 tantos del de Lagarto, no tapan a un “Guaje” que ya lleva 13 y el resto han contribuido al éxito atlético con 39 goles más.

Otro gran botón es el Sevilla con Álvaro Negredo. En el movido verano hispalense vimos como los sevillistas vendían al de Vallecas al City fichando a Carlos Bacca y Kevin Gameiro (y aún así salía ganando económicamente el conjunto andaluz en las operaciones). A falta de diez jornadas, ambos están a tan solo cinco tantos de la mejor temporada del Citizen en un sistema táctico que solo contempla a un delantero.

Lo mejor es que en las últimas tres temporadas, la incidencia de los sevillistas en los goles menguaban (42, 33 y 31) mientras que el de Álvaro Negredo subía (20, 14 y 25). En la primera, el compañero de Navas apenas marcó once goles y dejó la rémora de tres rojas. El Tiburón, que hacía jugar, contribuyó con 14 asistencias en sus cuatro temporadas en Nervión, las mismas que los dos máximos goleadores nervionenses este año (Bacca 5 y Rakitic 9). El internacional español contribuyó en un 44% de los goles del Sevilla, ahora ese monopolio es cosa de tres: el colombiano, el croata y el francés se reparten el 60% del pastel (31 de los 51).

Por su parte, si preguntan en Bilbao, la respuesta es muy sencilla. Están encantados con la marcha de Fernando Llorente. Con el “Rey León” en sus filas, en cada una de las cinco temporadas en las que despuntó (2007-2012), el segundo máximo goleador vizcaíno no superaban los ocho tantos. El propio Aduriz con siete goles lo sufrió en sus carnes en 2008, así también Toquero, Susaeta y hasta Iraola (un defensa) que, en 2009, siguió al riojano de cara a puerta en 2009. Curiosamente, la mejor temporada anotadora del ahora juventino supone el máximo reparto goleador de jugadores rojiblancos en la última década: en 2011, Fernando Llorente marcaba 18 tantos, pero sus compañeros hacían 39. Justo la misma cifra que esta temporada suman todos los futbolistas vascos exceptuando Aritz Aduriz, “pichichi” con once dianas. Es más, el de Rincón de Soto dio ocho asistencias en toda su trayectoria en el Botxo, solo una menos que lo que ofrece actualmente Aduriz (7), en teoría referente.

Sin embargo, no todos compensan la marcha de sus principales arietes, ni a ellos mismo le va tan bien en sus objetivos más ambiciosos. Y es que el Valencia y Soldado se echan de menos. El punta porque apenas ha marcado cinco tantos en la Primer League. Los ché porque, aparte de su pobre situación liguera, sus delanteros no están sabiendo suplir al canterano madridista. No solo porque marcó 18, 17 y 24 goles en los tres años de su estancia, sino porque sus compañeros, bien es cierto que con mejor plantilla, contribuyeron con 45, 38 y 41 goles más respectivamente. Hoy en día, no solo el máximo goleador valencianista es Jonas con 9 seguido por Pablo Alcácer con 6 sino que, a diez jornadas para el final, el resto de futbolistas levantinos han anotado 30 tantos. Es decir, en la Capital del Turia sí pueden llorar por una venta, la de su delantero estrella, que sí ha sido deportivamente desafortunada.

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