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El míster del Real Madrid tiene la ocasión de premiar a estos tres futbolistas con un encuentro de la máxima categoría

Cuando Carlo Ancelotti y el resto de su cuerpo técnico echaron un vistazo al calendario de esta temporada, seguramente arquearon la ceja y la boca en señal de desaprobación al comprobar que el Clásico se interponía en la primera eliminatoria de Champions, un contratiempo para preparar el siempre trascendental duelo contra el Barcelona.

El sorteo europeo emparejó al Real Madrid con el Schalke en octavos de final. Dos partidos a priori exigentes de la máxima competición que han quedado reducido a cenizas. La goleada registrada por los blancos en Gelsenkirchen rompió todos los pronósticos, y ya de paso hizo olvidar la maldición de los madridistas en Alemania.

El 1-6 ha convertido el encuentro del Bernabéu en una mera anécdota, en un protocolario partido que no va a perturbar los planes de Ancelotti para la cita contra los culés. El entrenador italiano tendrá toda la semana para pensar en los azulgranas y, además, dispondrá de un gran escenario para foguear a los menos habituales.

Isco, Varane y Jesé no están disfrutando de los minutos deseados con el equipo. Distintas circunstancias han impedido al míster contar con esta joven terna de futbolistas. El malagueño ha ido de más a menos, mientras que Jesé ha contado con picos esperanzadores que le han llevado al once en algún tramo de una temporada vivida por Varane entre algodones, aquejado de dolencias en la rodilla. Tres historias diferentes que buscan un mismo objetivo: la titularidad. 

Por todos estos motivos, Carlo Ancelotti no debe desperdiciar la ocasión que le ha brindado el marcador de la ida para poner en liza a un plantel distinto y hacer gala de su consabida mano izquierda para manejar el complicado vestuario merengue. Sus futbolistas agradecerán el gesto y el público lo comprenderá. Un premio con el que incentivar a toda la plantilla antes de encarar la gran semana del Clásico.




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