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El equipo che consiguió frente al Ludogorets la mayor tasa de goles por remates de todos los equipos españoles en la Europa League, marcando gol en la mitad de sus disparos

Ayer, el Valencia dio varias lecciones de fútbol en su partido de Europa League frente al Ludogorets Razgrad. La primera fue, sin duda, la de ser capaz de parar a un equipo con una motivación extra que, ante un estadio propio lleno hasta la bandera y frente a una oportunidad única de hacer historia, preparaba una salida arrolladora con la que marcar distancias. Sin embargo, el tanto de Barragán en el minuto cinco aplacó en buena medida la avalancha local. La segunda pudo ser la lección de sangre fría que dio Diego Alves frente al punto de penalti cuando detuvo la pena máxima lanzada por Bedjak. La tercera lección quizá fuese la de cómo enfrentarse a un partido con inferioridad numérica y aumentar la ventaja en el marcador y, la cuarta, la de ser capaz de derrotar y mantener la portería a cero frente a un equipo  que había ganado todos sus partidos en casa y que no había dejado de marcar al menos un gol en todos sus compromisos en la competición.

Sin embargo, esas lecciones debieron parecerles pocas a los jugadores del Valencia y aún quisieron dar otra más. La clase magistral se centró en cómo un equipo puede sacar el máximo rendimiento a las oportunidades de las que dispone a lo largo de noventa minutos de juego. El equipo de Pizzi marcó ayer tres goles y lo hizo rematando solo seis veces (sin contar los disparos bloqueados por la defensa rival). De hecho, el equipo che solo falló dos de sus cinco remates a portería (Vargas de cabeza al filo del descanso y Feghouli en el 89 desde dentro del área), consiguiendo con los otros tres los tantos de Barragán, Fede Cartabia y Senderos –que conseguía su primer gol en una competición europea después de 29 compromisos, 18 en la Liga de Campeones y 11 en Europa League-.

 Esa tasa de conversión de sus disparos (50%) es superior a ninguna otra conseguida por el conjunto valencianista en toda esta edición de la Europa League. De hecho, su segundo encuentro más preciso en el remate se produjo el pasado 24 de octubre en Mestalla, en la goleada frente al St Gallen (5-1). En aquella ocasión, la puntería de los valencianistas fue menos de la mitad que la conseguida en la noche de ayer (22,73%, marcando cinco de sus 22 disparos totales, 13 entre los tres palos).

La tasa de goles por remates del Valencia frente a “las águilas de Razgrad” no solo destacó entre las estadísticas precedentes del club del murciélago, sino que también supuso el choque más preciso de cara al gol de todos los equipos españoles en la segunda competición europea. El mejor resultado en este apartado del Betis también lo consiguió ayer (33,33%, anotando sus dos goles al Sevilla con 6 remates totales, 4 a puerta). El Sevilla, por su parte, consiguió su mejor dato de este tipo frente al Friburgo en Alemania (22,22%, marcando 2 goles de 9 tantos, 5 entre los tres palos).  De hecho, comparándolo con los equipos españoles en Champions, solo el Barcelona frente al Celtic en el Camp Nou (6-1), mejoró el dato del Valencia en la noche de ayer (54,55%, 6 goles de 11 remates totales y 9 a portería), mientras que el Real Madrid consiguió igualarlo en su 4-1 ante el Galatasaray (4 tantos de 8 disparos totales, 4 entre los tres palos, 50%). Sin duda, toda una lección de un equipo que sigue demostrando que en esta Europa League aspira a lo más alto.

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