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La prensa española es despiadada con algunos técnicos extranjeros. Por eso es que hay que cuidarse mucho. El técnico de Barcelona se distrajo y se lo comieron

No queda claro cuán terrible es que la prensa, cualquier prensa, te ataque. Se supone que es malo. Te debe debilitar ante la gente, los dirigentes y, ¿por qué no?, ante los jugadores. Si es así, Gerardo Martino experimentó su peor fin de semana desde que viajó de Rosario a Barcelona luego de la derrota 3-1 ante Real Sociedad, un buen equipo pero que lejos está del nivel de los tres que luchan arriba.

El tema es que lo venían midiendo. Si ganaba 3-0 le preguntaban por la falta de público. Si ganaba por pocos goles de diferencia, le recordaban lo importante que es gustar en Catalunya. Si ganaba 3-2, le machacaban los problemas defensivos. Pero, ahora, que perdió, hizo lo mejor que podía hacer para sus jugadores, pero lo peor para él.

Se hizo cargo de una derrota en la que tuvo tanta responsabilidad como en las victorias anteriores. Puso a Song en lugar de Xavi y ahí estuvo el único cambio "raro" si se tiene en cuenta cómo juega Barcelona desde hace varios años. Pero no es culpa de él que no estuvieran disponibles o en buen estado Dani Alves, Mascherano, Xavi, que Neymar esté volviendo, que Messi no haya brillado, que Iniesta no haya pesado, que Busquets siga jugando su peor año. O tal vez, sí. Pero lo que hace la prensa española, un poco despiadada a veces, es pegarle al Tata para no pegarles a Iniesta y Busquets, por ejemplo.

Ya pasó más de la mitad de la temporada y Martino está buscando todavía su mejor momento. El problema de la Liga es que tres puntos menos (10 en los últimos siete juegos) es mucho si se tiene en cuenta el andar de sus rivales. De nuevo: es malo que haya perdido ese partido contra Real Sociedad y, mucho más, cómo lo perdió. Pero lo perdió Barcelona, no Martino. Y sigue sin haber llegado el momento cumbre la temporada: cuartos, semis y final de la Champions. El resto es secundario.

¿Por qué Tata se tiró a los leones?

Algunos le dicen tribunero, otros le dicen que respalda a sus jugadores. Da igual. Pero esa segunda lectura le falló a la prensa española porque, en lugar de profundizar en los verdaderos problemas del equipo (el bajo nivel de varios, el cansancio, un mal día), se quedaron con lo que les vendió Martino. ¿Hizo bien? Los que manejan grupos insisten en que, mientras estén en armonía dentro del vestuario, el afuera sólo los fortalece.

Basta mirar y escuchar a Ramón Díaz, técnico de River Plate, disparando contra sus propios jugadores. Es cierto que es una etapa diferente, porque ya los apoyó, los escuchó, les dio posibilidades. Pero seguro que un grupo se siente mejor con un Tata que con un Ramón. Si una estrategia funciona mejor que la otra, se verá si Barcelona o este River (por nombrar un ejemplo) salen a flote -o se mantienen en el caso de Barça.

Martino se metió en la boca de los leones y, ellos, sin dudarlo, saltaron a devorárselo. Pero ojo, no hay que olvidarse que este Barcelona viene de perder 7-0 una eliminatoria con Bayern Munich la temporada pasada en la competencia más importante y casi que de ningunear la Liga. Y el Tata tiene tiempo de ganar eso, esto y aquello. Y, cuando lo haga, seguro que dirá que fue gracias a los jugadores.

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