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Desde que se fue en 2010, el jugador marfileño se ha convertido en uno de los mejores centrocampistas del mundo, ¿por qué lo dejaron ir los blaugrana?

ANÁLISIS
Por Mark Doyle

Los fichajes siempre son un tema comprometido en Barcelona, pero va a ser imposible no pensar en el traspaso que se produjo en 2010 de Yayá Touré rumbo al Etihad Stadium por un montante de alrededor de 30 millones de euros.

Por supuesto, esto se debe a que desde que el marfileño aterrizó en Manchester, se ha convertido en uno de los mejores centrocampistas del mundo, y la pregunta es: ¿por qué lo dejaron marchar los blaugrana?

Touré no tiene dudas de quien fue el responsable de su marcha, y ya lo dejó claro en octubre de 2011 cuando le preguntaron por el tema. Para el mediocentro la 'culpa' fue de Pep Guardiola, quien se puede decir que le dejó claro con sus palabras que debía irse.

LA VISIÓN DESDE BARCELONA

"Pep Guardiola no tenñia una gran relación con Touré y ese fue el motivo principal para que Yayá abandonase el Barcelona".

"No había ningún problema concreto entre ellos, pero si que Pep quería un grupo de jugadores que estuviesen apoyando totalmente al entrenador. Además, Pep prefería a Busquets como mediocentro por delante de la defensa de cuatro".

"Toure no quería dejar el equipo y la afición ve su marcha como una gran pérdida, pues recuerdan al jugador como uno de los mejores de los últimos años"

Pilar Suárez | Corresponsal del FC Barcelona
"Cada vez que le preguntaba algo él me respondía cosas extrañas", dijo Touré a ONA FM. "Practicamente me ignoró hasta que la oferta del City entró, por eso decidí irme. Apenas hablé con Guardiola en todo el año".

"Si él hubiese hablado conmigo, me hubiese quedado. Quería terminar mi carrera en Barcelona. No quería irme".

Guardiola, sin embargo, no opinaba lo mismo y decía que él y el presidente Joan Laporta habían intentado disuadir al jugador de irse y convencerlo de que continuase en el Camp Nou.

"Yo siempre intento hablar y las puertas de mi casa están abiertas para los jugadores", aseguró el técnico a AS. "El jugador pidió a Laporta salir e intentamos convecerle de que se quedase.

Es evidente que alguien está faltando a la verdad. El amor de Touré por el Barcelona siempre ha parecido sincero. Dos años después de su salida, el jugador dijo que esperaba volver a Cataluña algún día e incluso descartó un posible fichaje por el Real Madrid en 2012, pues aún se consideraba aficionado del Barcelona.

Sin embargo, también es cierto que él eligió el City por una serie de razones. La principal fue la presencia de su hermano Kolo en el Etihad en aquellos momentos, aunque también el elevadisimo sueldo que le ofrecían los 'Citizen' (unos 170.00€ semanales que no incluían unas altísimas primas de rendimiento). La promesa de Gary Cook de que se convertiría en una leyenda del Etihad también fue importante.

Desde la perspectiva del FC Barcelona, el nuevo presidente Sandro Rosell buscaba cuadrar las cuentas y parecía encantado de recibir 30 millones de euros por un jugador de banquillo, pues en su última temporada, Touré fue el reemplazo de Sergio Busquets cuando el canterano no jugaba.

"Sin Busquets, no me hubiera ido", reconoció en octubre de 2010. "Él tiene una gran calidad, pero yo lo que necesito es jugar partidos y no sentarme en el banquillo. Lo gané todo y necesito nuevos desafíos".

Desde luego que el jugador ha conseguido esos desafíos, pues pasó de poco apreciado a adorado. Roberto Mancini creó un equipo que jugó en torno a Touré, al cual convirtió en un colosal box-to-box. Cabe destacar que Touré marcó seis goles en total en sus tres años en Barcelona, mientras que en su primera temporada en el City llegó a la cifra de 10 tantos. Por supuesto que en el Etihad ha jugado en una posición mucho más adelantada.

"Fue Mancini el que decidió ponerme más adelante. Desde que llegue al City he disfrutado más de mi juego, porque lo que hacía en Barcelona era mucho más diferente", aseguró el jugador.


La transformación | El marfileño hizo seis goles en Barcelona; en su primera temporada en el City, diez

Por lo tanto, la decisión del Barcelona de vender al jugador debe ser señalada como uno de sus mayores errores, y más si se tiene en cuenta que más tarde se pagaron por Mascherano y Song, jugadores de la misma posición del marfileño, unos 42 millones de euros. Que Guardiola no viese el potencial de Touré también resulta estraño, pues ha sido él, el que ha convertido a Phillip Lahm en un volante muy importante en el Bayern Múnich.

Claro, esto se dice si no piensa que el entrenador asegura que intentó convencer al jugador de que no se fuese. Es difícil saber a quien creer.

En este caso, Touré tiene una verdad y Guardiola otra, pero lo que se sabe con certeza es que en el verano de 2010, el Barcelona perdió a un gran jugador que ganó el Manchester City.

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