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Hace días se tocaba sus partes nobles durante una sustitución y enfadaba a todo el Bernabéu. Hoy, con la confianza ratificada por parte de Ancelotti en Sevilla, vuelve a ser clave

Muy lejos queda en el tiempo aquel gesto inoportuno de Ángel Di María en el Santiago Bernabéu. Aquel partido ante el Celta en el que, durante la sustitución por Gareth Bale, el futbolista rosarino se tocaba sus partes nobles y hacía enfadar al respetable merengue.

Primero llegó la aclaración a través de las cámaras de Real Madrid TV, donde pedía disculpas si alguien se había sentido ofendido y aseguraba que sólo se había acomodado sus genitales. Más tarde sería el turno de la reconciliación dentro del campo de juego. En Sevilla, Di María firmó otra magnífica actuación para dejar en el camino las críticas y centrarse en lo que viene. El golazo ante el Betis fue la rúbrica que le faltaba para volver a enamorar a buena parte de los aficionados blancos.

Una reconciliación en la que Carlo Ancelotti, entrenador del equipo capitalino, ha tenido mucho que ver. Desde declaraciones realizadas a los medios de comunicación, hasta decisiones técnicas tomadas por el míster italiano. La última, haberle dado la titularidad al argentino en Andalucía. Ancelotti sentó a Isco para darle el lugar a un Di María que no defraudó.

Además de su diana, en la que sacó provecho de su gran pegada, el ex del Benfica aportó despliegue y fue clave en el circuito ofensivo del Real Madrid. Por caso, fue el último en tocar el balón antes de que Cristiano Ronaldo abriera la lata con un misil. Hablar de asistencia sería faltar el respeto a los Iniestas o Zidanes, incluso a los propios Di Marías, capaces de poner a un compañero de cara al gol en cualquier momento.

La confianza de Ancelotti, fuera de casa

Tras aquel polémico gesto frente al Celta, Ancelotti sentó a Di María en Copa del Rey para recibir al Osasuna y ni siquiera le dio minutos. Decisión acertada si se tiene en cuenta que el encuentro se jugó 72 horas después en Madrid, la escena del crimen del Fideo. Más tarde, el italiano confesaría que intentó protegerle de la posible reacción de la grada. "Hoy lo necesitaba", reconocía.

Desde entonces, solamente titularidades para el argentino. Tres partidos fuera de casa en los que marcaría dos goles, uno en Pamplona en la vuelta de Copa del Rey (0-2) y otro este sábado, en Sevilla, para aportar la cuarta diana del ahora colíder de la Liga española. En el medio, la visita al Espanyol, donde redondeó un encuentro aceptable.

Tanto contra los rojillos como contra los catalanes, Fideo jugó los 90 minutos, mientras que ante los béticos fue reemplazado al 69 por Asier Illarramendi. Claro que esta vez no necesitó acomodarse sus partes nobles...

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