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Las lesiones del '10' en 2013 permiten al portugués aspirar a un premio que, con Leo en plenitud, quizá no conseguiría. En el año de su Mundial debe jugar menos y olvidar el premio

En pocos días entregará la FIFA el Balón de Oro correspondiente al mejor jugador de 2013. Cristiano Ronaldo y Franck Ribèry parecen estar un peldaño por encima de Lionel Messi a la hora de adivinar un ganador, especialmente porque el argentino tuvo un año plagado de lesiones. La forma física del futbolista del Barcelona le ha permitido al portugués y al francés aspirar a un premio que, con el 10 en plenitud, difícilmente -que no imposible- conseguirían.

Con el 2014 ya en marcha y con Messi habiendo recibido el alta médica hace algunas horas (volverá ante el Getafe tras 59 días, por la Copa del Rey), el rosarino arranca un año que puede ser el de su consagración. Una más, la enésima, la que sería veneno para sus detractores. La de la gloria mundialista en Brasil.

Si no gana el Balón de Oro 2013, también debe olvidar el de 2014.
Y es que el gran objetivo está a menos de seis meses, cuando en junio defienda los colores de la selección argentina en la Copa. Ese campeonato marcado en rojo en el calendario de todo un país, ilusionado por lo que el vigente Dios del fútbol pueda hacer. Expectante por conocer cuánto remontará ese barrilete cósmico 2.0, hasta qué rincón de los placeres lo llevará la zurda del goleador blaugrana.

Para llegar en plenitud a la cita intercontinental (título que gente no muy entendida en esto del fútbol le exige para ser el mejor), el delantero azulgrana deberá comprender que no puede jugarlo todo, que debe elegir como nunca cada partido, cada momento. Nadie mejor que un compatriota suyo como Martino para ayudar desde su lugar, el banquillo del Barcelona, a cumplir el sueño de Leo. Sustituirle antes de los 90' o no convocarle en trámites ligueros son parte del plan.

Un año con menos partidos implicará un año con menos cansancio pero, evidentemente, un año con menos goles. Aunque sea durante el primer semestre, Messi tendría que olvidarse de los registros personales y debería regalar una vez más el Balón de Oro. Como lo ha hecho sin querer en 2013, lesionándose y cediendo terreno ante otros competidores. Ya dará las gracias Cristiano Ronaldo o el extraterrestre que desafíe sus marcas en 2014.

En el invierno sudamericano tendrá Messi una oportunidad tan de oro como su quinto Balón, que puede esperar. No hay que desaprovecharla.

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