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El conjunto colchonero se enfrenta a un Milan venido a menos pero que siempre resulta temible en Europa por historia

El Atlético de Madrid ya conoce cuál será su rival en la Liga de Campeones. Los hombres de Diego Simeone se enfrentarán a una prueba de fuego en los octavos de final ante el Milan de Massimiliano Allegri.

Es cierto que los 'Rossoneri' no están en su mejor momento histórico, con una trayectoria tanto en Champions como en la Serie A que no invita precisamente al optimismo y noticias que continuamente amenazan con derribar la frágil calma institucional, pero lo cierto es que visitar San Siro y jugar ante un siete veces campeón de Europa deja muy a las claras que el Atlético podría haberse enfrentado a un rival más asequible en el sorteo.

Sin embargo, en el Vicente Calderón están sedientos de sangre y con ganas de hacer algo grande a nivel continental. Los rojiblancos atraviesan un momento de ensueño siguiendo la estela de uno de los mejores Barcelona de la historia de la Liga en cuanto a resultados y le llevan la delantera a un rival histórico como el Real Madrid. Eso aporta confianza a un conjunto que ha decidido no mirarse demasiado en el espejo pero cuyo reflejo brilla con más fuerza que nunca en la última década.

La filosofía de partido a partido sigue grabada a fuego en el vestuario colchonero y la plantilla no quiere marcarse grandes objetivos a medio plazo para evitar frustraciones futuras, pero lo cierto es que las declaraciones de Sulley Muntari diciendo que quería al Atlético en los octavos de final por ser el rival más débil han sentado como una bomba en la ribera del Manzanares.

Si el centrocampista ghanés quería despertar a la bestia, lo ha conseguido. Gabi ha sido el encargado de verbalizar un sentimiento extra de motivación del que se han contagiado los jugadores y la afición: "Me gustaría que nos tocara el Milan", aseguró el centrocampista y capitán tras el partido ante el Valencia, que también dijo no conocer a Muntari.

En 180 minutos, la fuerza del Cholismo buscará dejar fuera de la competición a un rival que se ha olvidado de reverdecer los viejos laureles. El viejo cuento del aspirante lleno de ilusión y el campeón venido a menos. Una fábula de final incierto en la que lo único asegurado son las emociones entrelazadas.

Y para terminar, una mezcla de dinamita y nitroglicerina. Diego Costa y Mario Balotelli. Dos estilos extravagantes de entender el fútbol. Uno es la entrega y la pelea, otro es puro talento y genialidad. Ambos protagonizarán un duelo difícil de olvidar que debe engrandecer un cruce de octavos que está confeccionado para hacernos disfrutar más por la emoción que por el fútbol.


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