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Ancelotti insiste en la importancia de la concentración de sus jugadores para medirse al cuadro andaluz. Muchos vienen de jugarse el Mundial con sus selecciones. Cambio de chip

El Real Madrid se mide este sábado al Almería en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Un partido al que el equipo andaluz llega tras tres victorias consecutivas en Liga, pero que a priori no debería entrañar demasiados riesgos para el equipo blanco. No al menos tras ver cómo se deshizo de toda una Real Sociedad de Champions League en la jornada anterior a los partidos de selecciones (5-1). Claro que, precisamente por los partidos internacionales, Carlo Ancelotti no se fía ni lo más mínimo.

“No necesitamos pensar en los equipos contrarios, Barcelona o Atlético, sino en nosotros, en el partido que tenemos que jugar. Los últimos partidos fueron buenos, hemos mostrado un buen juego y actitud, y mañana tiene que ser lo mismo. Todos los partidos que jugamos después de las fechas FIFA fueron difíciles. Y el Almería lo está haciendo bien. Sabemos muy bien qué pasará mañana. El equipo tiene que estar preparado para esto”, explicaba el técnico de Reggiolo, con la ceja alzada. Esta vez, en clara señal de desconfianza.

Y no le falta razón al preparador italiano. Después de los partidos de selecciones, el Real Madrid empató ante el Villarreal (2-2), ganó bien al Málaga (2-0), pero los partidos fuera de casa ante los pequeños de la Liga, como éste ante el Almería, no se le están dando nada bien a los blancos. Y si no, recuerden los choques ante Granada, Levante o Rayo Vallecano.

Y en este caso, es doblemente peligroso el regreso de los internacionales a la rutina de la Liga española. Pues no sólo llegan cansados, tocados y con pocos entrenamientos en las piernas al partido de este sábado. Sino que encima lo hacen con la euforia por las nubes después de haber logrado la clasificación al Mundial para su país. Tanto en los casos de Croacia, Francia y Portugal, con suspense en un partido de vuelta jugado a todo o nada. Y evidentemente, aunque tengan el ánimo en cotas elevadas, quién sabe si la concentración también anda pareja. Porque no nos engañemos, Almería no es ni el estadio Maksimir de Zagreb, ni el Stade de France de París, ni el Friends Arena de Solna. Para ninguno de nosotros, y tampoco para los propios jugadores. Por eso Ancelotti no deberá vigilar sólo el estado físico de sus jugadores en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, sino sobre todo el anímico. La ceja, en alto hasta el sábado a las 22:00 de la noche.






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