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Real Madrid y Barcelona intercambian papeles en su trato a la cantera

Los blaugranas encadenan ventas y cesiones de canteranos este verano, con los merengues promocionándolos al primer equipo. Jesé y Deulofeu, los referentes de un cambio de tendencia

Algo está cambiando entre Real Madrid y Barcelona. Ya en la Ciudad Condal algo se barruntaba la temporada pasada conforme pasaban las jornadas, pero la actitud desde la capital española este verano ha terminado de acentuarlo: el club blaugrana ya no parece tener tanto apego a La Masía como decían a dos carrillos hace apenas unos años. Y ahí está el papel residual que se le dio a Marc Bartra este curso faltando defensas por doquier, igual que sucedió con Cristian Tello. Y este verano son cuatro de las joyas de la cantera las que terminarán desvinculándose del club, sin sitio en el primer equipo: Thiago Alcántara, Rafinha, Marc Muniesa y Gerard Deulofeu, excluyendo ya de esa lista al multicedido Bojan Krkic, otrora símbolo de la cantera culé. Mientras tanto, eso sí, se han pagado 57 millones de euros por el fichaje de Neymar, y desde la directiva se vanaglorian de tener todavía margen económico para contratar a otro central de primera línea mundial.

Y esta latente y creciente desafección por la cantera en el Camp Nou viene acompañada además de una apuesta clara en el Real Madrid por españolizar y ‘canteranizar’ el primer equipo de la mano de Carlo Ancelotti. El presidente Florentino Pérez ya hizo un amago a su regreso en 2009, con los fichajes de Álvaro Arbeloa, Xabi Alonso, Raúl Albiol, más Sergio Canales y Pedro León. Y ahora, ya sin José Mourinho, parece apostar más fuerte todavía por su idea primigenia, con los fichajes de Isco Alarcón más Asier Illarramendi, pero sobre todo con el ascenso de Jesé Rodríguez y Casemiro desde el Castilla, la recompra del canterano Dani Carvajal -presentado con todos los honores-, y las confirmaciones de Álvaro Morata y Nacho Fernández en el primer equipo.

Igual que el Barcelona tiene otro aspecto con esos desmanes, el Real Madrid también luce distinto con esos guiños al jugador nacional y canterano. Definitivamente, se han intercambiado los papeles. Al menos así lo será para el gran público, que ya no tendrá un sustento suficiente para creer en las dogmáticas proclamas que se han querido vender desde el club blaugrana y su fiel entorno en tiempos de bonanza. Tanto en lo relativo a la cantera, como en otras decenas de cruzadas más, mutando intencionadamente lo esporádico y circunstancial en histórico y sempiterno. En poco tiempo, el chiringuito se les ha caído por su propio peso. Se veía venir.

Que el Barcelona ha sacado un rendimiento superlativo a la cantera en estos últimos años es innegable. Quizás uno de los que más en la historia del fútbol. Sería necio obviarlo. Pero de igual manera que intentar extender esa tendencia décadas atrás en el tiempo, cuando no era así. O disimular que para ello es necesario que confluyan una generación extraordinaria de futbolistas con un entrenador y directivos que apuesten por ella. En cuanto uno de esos factores no se presenta, ya nada es igual. Las políticas cambian y las filosofías absolutistas desaparecen para dejar paso a los matices. Como ha sucedido en el Barcelona, y también en el Real Madrid. Curiosamente de forma casi simultánea. Y es que, como reza el dicho, ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos.

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