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Con el fichaje de Isco Alarcón, Ricardo Kaká sobra en este Real Madrid

El club blanco oficializa la llegada del mediapunta del Málaga. Es el cuarto en la plantilla para ese mismo puesto, con el brasileño a años luz de sus otros tres compañeros

Carlo Ancelotti ya tiene su primer fichaje. Los plazos fijados obligaban a cerrar los traspasos de Dani Carvajal y Casemiro con antelación, pero apenas un día después de la presentación del técnico italiano, se ha anunciado la contratación de Isco Alarcón para el Real Madrid. Un fichaje más que atinado para el club blanco.

Pocas dudas pueden surgir sobre la calidad que atesora el malagueño, después de estas dos últimas temporadas en el club de Martiricos, más allá de toda su trayectoria por las categorías inferiores de la selección española. MVP del último Europeo Sub-21 y vigente Golden Boy, Isco era una de las pocas joyas que ofrecía el mercado. Joven, ya sabe lo que es vivir fuera de su hogar, íntimo de algunos de sus nuevos compañeros en el Real Madrid, y conoce a la perfección las exigencias y la cultura de su nuevo club. La cuestión de la adaptación tampoco será un obstáculo insalvable.

Además, intervenía el factor oportunidad en este traspaso. Pues sabiendo que está destinado a destacar en el panorama futbolístico de Europa durante los próximos años, los condicionantes que presenta el Málaga actualmente permitían un traspaso mucho más económico de lo que pudiera significar en un futuro cercano.

El único inconveniente que presentaba este fichaje de Isco era la acumulación de mediapuntas en la plantilla. El año pasado el Málaga ya le ofreció al Real Madrid el fichaje de Isco, pero José Mourinho prefirió a Luka Modric. Doce meses después, ambos compartirán vestuario. Y lo harán además junto a Mesut Ozil y Ricardo Kaká. Semejante aglutinación bien merecería una revisión de la configuración actual de la plantilla merengue y de ese estilo futbolístico tan directo por uno de más control, quizás. Aunque la solución más lógica y menos abrupta sería seguramente la de prescindir de Ricardo Kaká, a años luz del nivel de cualquiera de sus otros tres compañeros en la mediapunta.

Viene mereciendo salir del club desde hace tiempo por el rendimiento que da sobre el campo. Hasta el propio Ancelotti evitó mancharse el traje con promesas que no sabe si podrá cumplir: “Quiero ver a Kaká entrenando, y luego veremos una solución”, dilucidó diplomáticamente pese a haber sido su padrino en el Milan y confirmarle en su autobiografía como el segundo mejor jugador que hubiera entrenado nunca después únicamente de Zidane.

Desde el club se han resistido a venderle, por los réditos económicos que supuestamente reporta al Real Madrid en concepto de marketing y publicidad, pero seguramente también por la odiosa comparación entre lo que costó su fichaje y lo que seguramente recuperaría con su traspaso. Pero semejante ejercicio de funambulismo debe tener un fin. Y la llegada de Isco parece el punto de giro perfecto para acometerla. Incluso la rescisión de su contrato, directamente, no suena tan descabellado a estas alturas ya.

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