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Un cuarto título en cinco años habla de la continuidad victoriosa del equipo que no toca ni se acerca a un fin de ciclo como se quiere apostar

El cuarto título de Liga en cinco años llegó la noche de ayer tras el empate del eterno rival en casa del Espanyol. Habrá quienes piensen que por haber perdido la Champions, el título de Liga tenga un sabor agridulce, pero lejos de la realidad, este galardón es dulce y nos habla de que este equipo con o sin Guardiola, con Mourinho y Cristiano Ronaldo, sigue dominando en España.

Es verdad que a veces el ganar sólo un título pareciera insípido, pero Guardiola nos mal acostumbró a ganar por partida doble, triple y séxtuple, siendo algo extraordinario y difícil de repetir. Pero la temporada liguera de Tito Vilanova se merece un 10, porque muchos dudaban que los azulgranas pudieran mantener el nivel mostrado al inicio de campaña y aunque llegan justos a la recta final, el oxígeno les ha alcanzado para levantar un nuevo título.

El trofeo arrebatado por el Real Madrid la temporada pasada, vuelve al lugar que le corresponde de los últimos años, hablándonos de la hegemonía en España, que el mismo Mou no pudo cortar aunque cabe reconocerle que se atrevió a retar e incomodar al Barcelona, pero será el nuevo técnico merengue el que tenga el reto de hacerlo, ante un Barça que no perdió la confianza nunca, pero que ahora la ha reforzado.

La Liga también demuestra que la decisión de poner a Tito Vilanova en el banquillo fue un acierto y no una decisión tomada a la ligera o de emergencia. La continuidad del proyecto es primordial y se ha cumplido con el objetivo. Tras alcanzar coronarse en la competición doméstica, ahora toca pensar en los cambios que debe hacer el equipo a nivel técnico y táctico para que este reinado español vuelva a trasladarse a Europa. Pero ahora toca celebrar, hoy con el alirón en el Vicente Calderón y este lunes con la rúa en la Ciudad de Barcelona.

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