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El escocés abandona el Manchester United tras 26 temporadas y 38 títulos. El luso lleva apenas tres años, tres títulos y, eso sí, una retahíla de desaires al propio Real Madrid

8 de mayo de 2013. Un día que pasará a la historia del fútbol como el día en que sir Alex Ferguson anunció su retirada del fútbol después de 26 temporadas como entrenador del Manchester United. Toda una vida dedicada al fútbol. Media, dedicada exclusivamente a los ‘diablos rojos’, club al que ha situado entre los más importantes del mundo en estas últimas tres décadas. Y ahí están sus títulos, nada menos que 38, sólo con el Manchester United: 13 Premier League, dos Champions, una Copa de la UEFA, una Supercopa de Europa, una Intercontinental, un Mundialito de clubes, cinco FA Cup, cuatro Capital One Cup, y diez Community Shield. Casi nada.

“¿Cómo reemplazar ahora lo que es irreemplazable?” se preguntaban los medios ingleses cuando se confirmaba la inesperada noticia de la retirada. No obstante, hablar de sir Alex Ferguson es hacerlo del Manchester United. Y viceversa. Llevan tanto tiempo unidos que resulta muy difícil disociar ambos conceptos todavía. No obstante, son casi diez mil días al mando del club, y hasta diecisiete de sus hoy jugadores ni siquiera habían nacido cuando el escocés debutaba en el banquillo de Old Trafford. Con lo que, efectivamente, el abismo que se le presenta ahora al Manchester United con la sucesión de Ferguson en el banquillo es más que profundo.

Y paralela e irónicamente, todavía anda inquieto el madridismo por la marcha de José Mourinho este próximo verano. “Ya verás cuando se vaya Mourinho lo que pasará…”, es la frase de moda entre los mentideros merengues estas semanas. Cuando se trata de un entrenador que apenas lleva tres años en el Real Madrid, que ha tirado por los suelos todos los valores y la imagen del club en este tiempo, que ‘únicamente’ ha ganado una Liga, una Copa y una Supercopa, y que congrega enemigos por doquier, incluso dentro del mismo club. Un legado casi igual que el que deja sir Alex Ferguson.

No hay mal que por bien no venga, dice el refrán. Y quizás esta repentina marcha del técnico escocés pueda servir para que aficionados merengues abandonen ese vértigo que parecen sentir cada vez que se menta la marcha de Mourinho del Real Madrid. Pues, como se ve, no se trata de una situación tan crítica como la del Manchester United. Pero ojo, ni siquiera como la del Oporto, el Chelsea o el Inter de Milán de entonces. Ésta en la Casa Blanca parece sacada de Disney, comparada con todas aquellas y con la de Ferguson.

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