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El luso no comulga con el vídeo de la remontada construido desde el club, dejando una retahíla de mensajes faltos del 'espíritu de Juanito' que tanto se menta entre la hinchada

12:30 de la mañana del día antes del partido entre Real Madrid y Borussia Dortmund que dirimirá el primer finalista de la Champions League. El equipo merengue debe remontar el 4-1, y desde varios foros se ha invocado al espíritu de Juanito y de las grandes remontadas históricas. Incluso desde el propio Real Madrid, que elaboró un vídeo promocional al respecto.

Sin embargo, siendo el día de antes, en la Ciudad Deportiva de Valdebebas no se respira un ambiente emocionalmente especial que invite a caer en la gran trascendencia del partido. Ni el Real Madrid ha abierto las puertas al entrenamiento para que la afición acuda en masa a alentarlos, ni en la entrada de Valdebebas hay excesiva expectación. Diez aficionados concretamente a esa hora.

13:30. José Mourinho ha comparecido en sala de prensa, y su espíritu desde luego que no evoca para nada al de Juanito y aquellas grandes remontadas. Más bien todo lo contrario. Y leerán los titulares en el resto de medios de comunicación donde se destacan las frases en las que hablaba de que la remontada es posible. Pero realmente, éstas fueron las menos.

El técnico merengue apareció dando una imagen de resignación ante lo que dio a entender que era una eliminación casi segura. Con más ganas de picar a sus jugadores, de trasladarles a ellos la responsabilidad de la épica, incluso de recriminarles su partido en Dortmund. Si alguien esperaba que fuera él quien empezara a entonar la Danza de las Valquirias, se quedaría compuesto.

“Mañana empezamos con 1-4, y así es complicado utilizar matemáticas para justificar que todavía tenemos algunas posibilidades”. “No he estado muy preocupado en escuchar, sentir, intentar sacar sensaciones de mis jugadores. Sólo en analizar el partido del otro día”. “Para mí el partido de mañana es sólo fútbol, no corazón. El partido de Dortmund ha sido demasiado malo como para hacer un partido parecido y pensar que tenemos posibilidades de pasar”. “Somos tan puros, tan inocentes, tan naifs, que Lewandowski contra nosotros marcó cuatro goles y no le hicimos ni una falta”. “Hay que intentar ganar el partido primero,
y después, si vamos ganando, intentar marcar más goles para buscar la remontada”. “Yo no he querido hacer ningún vídeo. La mejor forma de motivar a la afición era habiendo jugado bien en Dortmund”. “¿Si es mi último partido europeo aquí? No siento nada. Es el partido más importante es la historia del Madrid en la última década. Es lo único que pienso. Aunque también lo pensé antes de Dortmund, y jugamos como si fuera un amistoso”.

Esa fue parte de la retahíla de mensajes que dejó José Mourinho en rueda de prensa cada vez que se le mentaba la posibilidad de la remontada. Todos ellos con un tono más derrotista que motivador, desde luego. Sin estar acompañado de Sergio Ramos en la misma mesa de comparecencias, y sin ni siquiera llevar el uniforme oficial del club. Desde luego, no se corresponde con la imagen épica que se quería construir desde días atrás, ni con la línea de mensajes que invitaban a crear una atmósfera mágica en el Santiago Bernabéu. Ni mucho menos. Más bien, es un pequeño jarro de agua fría a la ya de por sí, como se ve, artificial promoción del 'espíritu de Juanito'.

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