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Los culés fueron castigados cruelmente por un Bayern de Múnich que mostró una superioridad inmensa en todos los niveles, técnico, táctico y físico

Una goleada descomunal sufrió el Barcelona la noche de ayer en el Allianz Arena, cuando todo suponía, que a pesar de enfrentarse ante un monstruo como el Bayern de Múnich, podrían hacer algo más. Pero ese Barça desconocido que ya había aparecido en otras citas importantes como ante el Milan y el PSG, volvió a hacerse presente ahora en Alemania. El extremismo del conjunto azulgrana es uno de sus grandes pecados y cada vez se vuelve más extremista, a tal punto, que resulta casi imposible clasificar a la final en Wembley. La eliminatoria pintaba para un 50 -50, pero los blaugranas se vieron completamente doblegados, con pocas opciones y sin ese fútbol que nos tiene acostumbrados en la mayoría de las veces y que los ha llevado tan alto.

Messi confirmó al final del partido que se encontraba bien físicamente, pero que no estuvo a la altura del partido. El delantero argentino estuvo ausente, se le vio apagado, desesperado y se notó que en sus piernas faltaron minutos de juego en la Liga que lo podrían haber puesto más a ritmo después de más de una semana de ausencia. Lionel Messi quería jugar, pero también fue mérito de los bávaros que no lo dejaron jugar. Falta de forma física del rosarino, pero también le faltó ese toque de magia que suele mostrar y que puede cambiar un partido, ante el PSG, no estaba al 100% físicamente, pero sí contó con la actitud que dio origen al gol que terminó por clasificar a los culés en las semifinales. El Bayern no se asustó por la presencia de Leo, muchos equipos se descontrolan, pero los teutones no y así lo demostraron. De toda la delantera, Messi fue quien más esféricos perdió, así de claro.

Los culés perdieron muchos balones y fueron inferiores en la recuperación. Quedó demostrado que la posesión del balón, si no se utiliza como herramienta, de poco sirve y aunque los de Tito Vilanova tuvieron el cuero más tiempo en sus pies, sólo remataron una vez a puerta en 90 minutos, a diferencia de los de Jupp Heynckes que lo hicieron en 7 ocasiones. Pero otro de los errores de los blaugranas fue el ceder las jugadas a córner. Si algo tenía el Barcelona de Pep Guardiola, era esto, evitar este tipo de jugadas a balón parado, pero el actual Barça no lo consigue y ha sufrido a causa de ello. La gran incógnita es, ¿por qué no se hicieron cambios a tiempo?, Jordi Roura señaló que no se tenían muchas opciones y eso les acabó pesando. Pero la afición culé no perdona que no se haya intentado cambiar la historia para tomar las riendas del encuentro, el cuerpo técnico falló.

El colegiado Kassai no tuvo su mejor noche, pero aún sus errores no fueron capaces de ocultar la catástrofe de los culés. Xavi Hernández y Andrés Iniesta fueron completamente opacados y defensivamente los errores fueron descomunales. Se notó la falta de experiencia de Marc Bartra, que además falló una clara oportunidad de hacer el gol de honor, Piqué cargó con la línea defensiva, pero no fue suficiente, Alves falló en esos precisos centros que suele dar y Jordi Alba terminó por perder la cabeza hasta llevarse una tarjeta amarilla que lo hará estar ausente en el partido de vuelta en el Camp Nou, mermando aún más la ya dolida defensa. Se echó de menos a Carles Puyol quien podría estar listo para el partido de vuelta y Eric Abidal podría ser esa opción, que ayer no apareció y que podría haber ayudado mucho más.

El fútbol ama al Bayern de Múnich. Si es verdad que los bávaros han intentado imitar el estilo azulgrana, podemos decir que lo han perfeccionado y no sólo la noche de ayer, también en la Bundelisga donde ya son campeones y también en la Pokal (Copa de Alemania). Su fuerza física es interminable, supieron mantener el ritmo constantemente y eso es digno de ovacionarse. Jupp Heynckes se ha ganado la credibilidad cuando afirmó que conoce al Barça igual que a su equipo. El Barcelona ahora tendrá el reto de limpiar su imagen en el Camp Nou, pero llegar a Wembley parece que es un sueño que se esfuma, no porque los blaugranas no sean capaces de anotar los mismos cuatro goles en casa, sino porque este Bayern de Múnich es mucho Bayern y no por casualidad aspiran al triplete.

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