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Viktor Kassai la lió en las dos áreas. El colegiado húngaro se equivocó para los dos lados, aunque el equipo azulgrana se vio perjudicado algo más que el alemán

Nadie discute la supremacía del vencedor. El Bayern Múnich pasó por encima del Barcelona durante casi todo el encuentro. Pero Viktor Kassai no tuvo su mejor noche. El húngaro fue el encargado de impartir justicia en la primera de las semifinales de la Champions League, y la polémica ha estado presente desde bien temprano. Españoles y alemanes tienen argumentos para sentirse perjudicados. Los catalanes pueden sentirse peor: los errores del juez en su contra fueron algo más decisivos.

¿Cuánto habría cambiado la historia del partido si el árbitro pitaba penalti a favor de los locales sobre los 15 minutos del primer tiempo? Pero lo cierto es que el colegiado no sancionó unas claras manos de Gerard Piqué en el área, que sirvieron para desviar un remate de Philipe Lahm. El Bayern reclamó pero el Barcelona se salvó. Con el 4-0 definitivo, la jugada no ha resultado determinante.

Las 3 grandes polémicas
FC Bayern München
 15' No vio unas manos de Piqué que hubieran sido penalti. Estaban 0-0.
Barcelona  49'
 
El segundo gol del Bayern es fuera de juego de Mario Gomez.
Barcelona
 73' El 3-0 llega en una acción que Muller obstruye con infracción a Alba.

No tan evidente fue la intención de Alexis Sánchez pasada la primera media hora de juego. Un cabezazo de Dante hizo pegar el cuero en el brazo del delantero chileno. Dentro del área, la jugada provocó el reclamo de todo el equipo teutón. Difícil corroborar si el ex Udinese quiso o no quiso tocar el balón o la maniobra fue casual. Lo cierto es que el número 9 culé nunca no mira la trayectoria del esférico.

A los 4 de la segunda parte, el reclamo cambiaba de bando: el 2-0 del Bayern también llegaba teñido de polémica. Y es que Mario Gomez estaba en fuera de juego cuando tocó a la red el envío de Muller, que bajaba de cabeza el córner de Robben. Milimétrico, sí. Pero off side al fin y al cabo. La televisión se cansó de repetir la acción, pero no dejó dudas en ninguna oportunidad.  

Ese saque de esquina lo habían provocado entre Jordi Alba y Marc Bartra. Y en una acción que también generó el señuelo del público local y de los propios futbolistas alemanes. Los campeones de la Bundesliga pidieron unas manos que, esta vez, no habían existido.

Si de llanto se trata, bien pudo quejarse el Barcelona en el tercer gol. Y de hecho lo hizo. Al margen de la extraordinaria maniobra de Robben por la derecha, Muller no dejó pasar a Alba obstruyéndole. Como si de un pivote de baloncesto se tratara, el alemán tumbó al internacional español y el holandés definió sin marca.

Ya con el 4-0, el Barcelona se descontroló. Y el mismísimo Alba tuvo una reacción impropia de un futbolista del Barcelona. En un saque de banda, tiró la pelota en la cara de Robben. El holandés exageró la caída, pero el ex Valencia bien pudo haber visto más que la amarilla.

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