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El conjunto de Manuel Pellegrini se despidió de la Champions League en apenas un suspiro, pero dejó una huella imborrable tras su sensacional debut en la competición continental

 Adrián Boullosa                  BV Borussia 09 Dortmund 3-2 Málaga Club de Fútbol
 Editorial | Champions League
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Desolados y destruidos. Esa fue la imagen que transmitieron los jugadores del Málaga después de que Craig Thomson pusiera punto y final a los más de 180 minutos de batalla durante la eliminatoria de cuartos de final de la Liga de Campeones, que tuvo su segunda entrega en el Signal-Iduna-Park de Dortmund. Alguno, incluso, acabó tumbado sobre el césped del estadio alemán, lamentando la mala fortuna. Así fue el triste broche para una noche en la que el conjunto andaluz rozó con las yemas de los dedos una semifinal de la máxima competición continental.

El guión parecía escrito a medida para los hombres de Manuel Pellegrini, que se presentaron en la región del Ruhr sin nada que perder. Un fogonazo de Joaquín permitió que las expectativas se desbordaran tan rápido como el lapso de tiempo que empleó el del Puerto de Santa María para hacer un regate de fantasía con su pierna derecha y soltar un disparo seco con la zurda para alojar el cuero en el fondo de la portería.

Después llegó el tanto de Lewandowski, que dejó claro que a la conquista de un gran desafío no se llega sin sufrimiento, las sublimes paradas de Willy Caballero, que una vez más se mostró colosal, y más tarde apareció Eliseu para, en posición antirreglamentaria, dejar prácticamente finiquitado el partido.

Pero faltaba el descuento. Cinco minutos finales que ya parecían una eternidad cuando salieron reflejados en la pizarra del cuarto árbitro y que acabaron siendo una pesadilla. Como por arte de magia, el Borussia Dortmund quemó sus últimas naves a la desesperada buscando un imposible, atacando como un león herido, y con solo dos zarpazos protagonizados por Marco Reus y Felipe Santana, dejó sin vida a un Málaga que tuvo el gran mérito de plantar cara a uno de los equipos más fuertes de Europa y el único imbatido durante la presente campaña en la Champions.



Pellegrini, más que enfadado con el tercer gol en clamoroso fuera de juego, que condenó al final a la postre al conjunto español, se mostró indignado por el arbitraje de Thomson a lo largo de todo el choque y cargó duramente contra él en rueda de prensa.

Pellegrini clama contra el árbitro
"Creo que hemos hecho muy buen partido, pero desgraciadamente, no pudimos pasar o no quisieron que pasáramos. Después del 1-2 nos metieron atrás a empujones, codazos y no pitó ni una falta".

"Lamentablemente nos encontramos una situación en la que nos vimos absolutamente perjudicados durante los últimos diez minutos", explicó el míster chileno en rueda de prensa, que no pudo repetir el récord de mejor debutante en Champions que él mismo estableció con el Villarreal en la 2005/06.

Aquella derrota, célebre por el penalti errado por Riquelme ante el Arsenal, fue tan dolorosa y cruel como la acontecida en Dortmund. Un adiós traumático e inesperado que te deja con una sensación de vacio en el interior. Y es que gracias al partido, independientemente de la camiseta de cada uno, gran parte de España se sintió por unas horas del Málaga.

La frase: "Esto no es fútbol, es racismo"

- Abdullah Al Thani

En definitiva, fue un 'deja vu' comparable al que le ocurrió al Getafe ante el Bayern de Múnich (este miércoles se cumplen precisamente cinco años de la derrota azulona), o al Alavés, también en el Westfalenstadion en una final de la Copa de la UEFA inolvidable frente al Liverpool, o a la Real Sociedad en Hamburgo... Incluso el Atlético sufrió el mal germano al perder una Copa de Europa en blanco y negro disputada en Bruselas ante el Bayern (1974).

Desde hoy, el fútbol tiene una deuda pendiente con el Málaga. Una deuda con su juego de atrevimiento y descaro, y con un grupo que jugadores que cuando todo parecía hundirse al principio de la temporada dada la mala situación financiera del equipo, prefirieron hacer una piña y desarrollar un fuerte sentimiento de cohesión grupal creado gracias a las barbacoas veraniegas, a las llamadas de apoyo y a la inmejorable gestión del vestuario por parte de Pellegrini, que trasciende de lo deportivo.

Los albiazules se marchan de la Champions League dejando un recuerdo para la historia que permanecerá imborrable con el paso de los años. Y es que hay victorias que se olvidan, pero hay derrotas que pasan a la eternidad...

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