thumbnail Hola,

Manuel Llorente y la idiotez de quienes lo critican

El máximo mandatario valencianista abandona el club al que llegó en 2009 con una gran crisis institucional

OPINIÓN

Manuel Llorente ha abandonado la presidencia del Valencia tras cuatro años en el cargo, el periodo más difícil de la historia del equipo de la capital de Túria. Llorente llegó a un equipo con una deuda estratosférica y con el proyecto de un multimillonario estadio firmado por otro Presidente, que aún está por construir. Por aquel entonces el futuro a corto plazo del Valencia era un interrogante y por suerte, a día de hoy, el equipo sigue entre los más grandes de España.

Llorente llegó a la Presidencia de la mano de Bancaja, entidad bancaria con la que el club ché había contraído la gran parte de la deuda. El ya ex Presidente no llegó como un salvador, sino como un gestor que tenía que mirar a la vez por los intereses del Valencia y del banco, algo extremadamente complicado, pues muchas veces esos intereses no eran los mismos para ambas entidades.

Se acusa a Llorente de que el nivel futbolística del equipo ha bajado, ¿pero de qué otra forma se puede reducir una deuda si no es vendiendo a tus mejores futbolistas?. Todas las ventas realizadas durante el mandato de Llorente han sido muy buenas para el club, y han sido de una grandísima ayuda económica, que por otra parte era necesaria para no dejar morir al club.

Llorente se va, como el muy bien ha dicho, dejando un club que está mucho mejor que el que heredó allá por 2009. En lo deportivo, el equipo siempre ha conseguido llegar a los objetivos marcados, a pesar del claro bajón en cuanto a calidad que daba la plantilla año tras año. El lío de las acciones del club lo han hecho abandonar y tener que irse por la puerta de atrás, pero el Valencia nunca le podrá pagar todo lo que hizo por el equipo.

Podemos apostar que ahora muchos se querrán subir al carro. Apostemos entonces, ¿cuantos llamarán ahora a la puerta?

Pues aunque parezca mentira, había muchas voces que pedían su dimisión y otras tantas que ahora celebran su marcha. Doy por sentado que esa gente no se acuerda -o no se quiere acordar- de los predecesores de Manuel Llorente, los cuales rozaban los límites de la inutilidad y el despropósito. A Llorente lo ha castigado la poca memoria futbolística de los aficionados.

Se va un valencianista que ha hecho todo lo que ha podido por el club. Una persona que ha rebajado la deuda y ha conseguido que el equipo se mantenga siempre entre los mejores. Será difícil encontrar un Presidente que gestione así de bien un circo como es el Valencia. Ahora comenzará el baile, todos querrán la poltrona y finalmente como casi siempre, se la dejarán a cualquiera y en el futuro tocará volver a remar.

Artículos relacionados