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La suplencia de dos partidos que sufrió el navarro parece haberle venido bien y ha regresado a un gran nivel. Con él, el equipo de Bielsa ha vuelto a la senda del triunfo

EDITORIAL

Gorka Iraizoz ha vuelto con más ganas que nunca. El guardameta del Athletic Club de Bilbao sólo ha recibido un gol desde que regresara de su paso fugaz por el banquillo y ha sido determinante en los últimos cuatro partidos.

Desde aquella fatídica tarde frente al Espanyol en San Mamés, donde el equipo rojiblanco cayó 0-4, la vida del portero navarro dio un vuelco. La grada la tomó con él durante el encuentro y tras ello, Marcelo Bielsa se vio obligado a tomar una difícil decisión: sentar o no a Gorka para probar con Raúl Fernández.

Así fue. El técnico rosarino anunció que se iba a producir un cambio en la portería en el partido de La Rosaleda frente al Málaga. A su vez, el argentino reiteró que su decisión estaba basada en "exclusivamente factores deportivos" y no en "anímicos o de apoyo o rechazo del público". Fue entonces cuando Raúl -que curiosamente también había disputado el partido de la primera vuelta frente al Málaga- se puso debajo de los palos con una actuación notable, aunque no evitó que el equipo rojiblanco saliese derrotado (1-0) del feudo de los andaluces.

Tras ello llegó el derbi ante a la Real Sociedad. Un partido muy importante en el que Bielsa volvió a confiar en el joven guardameta bilbaíno para blindar la portería... y tuvo una noche para olvidar. En el empate de Antoine Griezmann, pudo haber hecho algo más, pero sobretodo en el segundo de los donostiarras, donde no acertó a blocar el esférico e Imanol Agirretxe ponía el 1-2 en el marcador. La situación provocó, otra vez, las dudas sobre la portería en el público de La Catedral. Fue un hecho extraño, ya que siempre se había mostrado muy seguro en todas sus participaciones. Siguiendo las curiosidades, Raúl también había sido titular en la temporada 2010/2011 frente a los donostiarras por un Gorka que por entonces estaba sancionado. Esta vez, con Joaquín Caparrós en el banquillo de San Mamés, el Athletic venció 2-1 con goles de Iker Muniain y Gaizka Toquero.

No hubo más remedio. El Athletic tenía que responder frente a Osasuna y volvió Iraizoz a la portería. El navarro se puso los guantes con más ganas que nunca y salvó a su equipo del empate en más de una ocasión. La siguiente 'víctima' de Gorka, el Valencia de Ernesto Valverde. Un viejo conocido con quien llegó, de titular, a la final de la UEFA que a posteriori perdería el Espanyol en la tanda de penaltis con el Sevilla en la 2006/2007. Iraizoz volvía a verse las caras con La Catedral, esa que le relegó a la suplencia... y se salió. Esa mañana no hubo dudas en la meta y el navarro volvió a mostrarse muy seguro en todas sus acciones.
Athletic 1-0 Granada



El propio Gorka comentaba días después, en una rueda de prensa muy emotiva, que se sintió "muy feliz" cuando recogió un balón y la afición le arropó. El guardameta se sinceraba en la misma conferencia y rompía a llorar cuando mencionó el nacimiento de si hija. "En este mes mi familia me ha brindado lo mas bonito que tengo, que es mi hija. Tiene un mes y poco y parece mentira que en circunstancias de este tipo la vida te regale que algo tan precioso", dijo.

En el último partido disputado por el conjunto zurigorri con el Granada, el meta sacó una mano espectacular a un remate de cabeza de Nolito que se colaba al fondo de la red. Quizás, con el Gorka de antes, ese balón hubiera entrado. Ahora, el Athletic Club lleva nueve puntos de doce posibles desde que Iraizoz regresó a la titularidad. Solamente ha encajado un gol -frente al Getafe- y está a punto de conseguir su mejor racha si no encaja ningún tanto frente al Sevilla el próximo lunes a las 22:00 horas en el Sánchez Pizjuán. Gorka, el Athletic te necesitaba.

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