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El Real Madrid firma una noche redonda, encarrilando la clasificación, recuperando a sus delanteros, salvando a Ramos y Xabi para las semifinales, y con Diego López imbatido

Real Madrid ha cumplido con su objetivo, haciendo bueno el sorteo de octavos de final, como ya todo el mundo del fútbol pensaba. Fatih Terim ya dijo en la previa que la sorpresa para todos hubiera sido una victoria del Galatasaray, y el pronóstico se cumplió sin puntos de giro en el guión. 3-0 fácil, dominando de principio a fin, y con dos únicos momentos de contener la respiración, en los pies de Drogba y Eboue. Impropio de unos cuartos de Champions, propio de un emparejamiento como éste. Sin querer menospreciar la hazaña merengue, pero sin tampoco elevar a los altares a un equipo turco que se demostró que no dio la talla.

Pero más allá del resultado, franco para empezar a soñar con las semifinales sin ambages impostados, el madridismo podrá congratularse por lo que fue una noche redonda, como producida por Disney, donde no hay lugar para la tristeza. Por un lado, gracias a una afición que respondió con creces al envite lanzado por la hinchada turca, con miles de aficionados desperdigados por el Santiago Bernabéu. Por otro, merced a unos Xabi Alonso y Sergio Ramos que se quitan la correosa losa de encima que supone la acumulación de amonestaciones. "Son una baja sensible" decía eufemísticamente Mourinho. Seguro que le alegra más que le entristece.

Pero sobre todo, si la noche fue especialmente prolífica para el madridismo fue por la actuación de sus dos delanteros, que por fin parecen despertar. Dos goles, uno para el francés y otro para el argentino, para poner la guinda a sendas actuaciones notables. Y en la Champions League, no en uno de esos intrascendentes partidos ligueros más. Fue titular Benzema de forma sorpresiva, pero lo pudo justificar. Y en esa apuesta todavía encontró Mourinho la réplica de Higuaín, que si no está encontrando por fin su punto exacto de gracia, le falta muy poco. Sin goles era imposible que el Real Madrid pudiera ganar nada esta temporada, y al menos ahora el famoso bote de ketchup del que hablaba Van Nistelrooy parece camino de desentaponarse.

El debate que seguirá estando latente será el de la portería. Y no precisamente porque Diego López haya dado pie a pensar que urge un ascenso de Iker Casillas desde el calabozo en el que anda recluido. Más bien todo lo contrario. Su atajada a Eboue con el 2-0 en el marcador alimenta un poco más si cabe a los que malentienden el duelo con el de Móstoles, haciendo fuerte al gallego en su puesto de titular. Y también, cómo no, a los que lo bien entienden. Posiciónense donde quieran, que pocos matices podrán emborronar una noche hecha a medida para el Real Madrid.


MOURINHO, CONTENTO CON EL REAL MADRID

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