thumbnail Hola,

Jose Mourinho, PSG, y la incoherencia como máxima natural

Desde Francia se especuló con una colaboración entre club parisino y técnico de Setúbal para batir al Barcelona. Desmentido, las jaimitadas previas lo hicieron sonar verosímil

José Mourinho ha enviado vídeos al PSG para ayudarle a contrarrestar al Barcelona en la Champions League. Esa fue la noticia que convulsionó el Viernes Santo en España. Publicada por un periódico de reconocido prestigio como el francés L’Equipe, la información tuvo mucho recorrido y arraigo durante toda la mañana. Prácticamente hasta que Aitor Karanka compareció en rueda de prensa pasado el mediodía desde la Ciudad Deportiva de Valdebebas para tildar de “ridícula” esta supuesta colaboración. No sería la primera vez que bien el técnico vasco o bien José Mourinho no son del todo francos en rueda de prensa, pero esta vez cayó como un tonel de agua helada sobre las brasas que amenazaban con prender otro incendio en la Casa Blanca.

Zaragoza-Real Madrid
Sábado de resurreción en La Romareda
Pensado fríamente, no tenía ningún sentido. Cada equipo tiene unas características diferentes, con unos jugadores específicos que poder emplear durante un partido. Más allá de que no sería tampoco muy lógico que los entrenadores compartan no ya opiniones u observaciones concretas, sino todo un trabajo de investigación de ojeadores. Lo que puede ser precisamente el factor diferencial entre unos entrenadores y otros. Sin embargo, por momentos la información pareció tener toda la credibilidad del mundo: Mourinho, que se está vendiendo a media Europa descaradamente, ayudando a uno de sus posibles clubes de destino para eliminar a uno de sus mayores rivales por la Champions League y su auténtica bestia negra en España.

Dicho así, no sonaba tan descabellado. Y no por no estrambótica precisamente, sino porque en los casi tres años que lleva en el Real Madrid, Mourinho ha acostumbrado a los que le rodean a sucesos todavía más esperpénticos. Ya fuera menospreciar a un jugador suyo comparándolo con Pelé, Zidane o Maradona, meterle el dedo en el ojo al segundo entrenador del Barcelona para luego decir que no le conocía, acusar a los equipos rivales de no dejarlo todo ante el Barcelona, no ir a la gala de la FIFA porque primero tenía que trabajar para luego deslizar que se habían manipulado votos antes de que se supieran siquiera, relegar a Casillas al banquillo diciendo que Adán era el mejor portero que tenía para luego fichar a Diego López cuando el primero se lesiona, saltar al césped cuarenta minutos antes de un derbi para que le pitara su público, encerrarse con un periodista para intentar presionarle un día después de que el presidente merengue le defendiera públicamente, etcétera, etcétera.

Capítulos que quedarán ya por siempre escritos en la historia del Real Madrid, y en la historia de José Mourinho. Jaimitadas que de tan habituales se convierten poco a poco en rutina, haciendo que cualquier nueva película nunca pueda descartarse de plano a priori, por muy de ciencia ficción que pueda parecer. La incoherencia se instaló hace tiempo en la Casa Blanca como la máxima natural que guía el día a día del equipo.

Relacionados