thumbnail Hola,

Pudiendo regresar a la capital española y ejercitarse con su club, el portugués optó por hacer 7.000 kilómetros para ver a sus compañeros de selección desde la grada

OPINIÓN

Tomara la decisión que tomara Cristiano Ronaldo después de ver la tarjeta amarilla que le impidió jugar anoche en Azerbayán, no podía satisfacer a todos. El portugués quiso ejercer de líder del combinado nacional y optó por acompañar a sus compatriotas en una nueva jornada clave de cara a la clasificación para el Mundial de Brasil 2014.

1.600 kilómetros desde Tel Aviv hasta Bakú para ver la victoria de la selección lusa en las gradas y, tras el partido, 5.000 de regreso a Lisboa más los 650 para llegar definitivamente a Madrid. Con esta decisión, el goleador del Real Madrid retrasó varios días su vuelta a la capital española y prefirió mantenerse al margen del club que le paga. ¿Hasta qué punto es comprensible?

Profesional modélico, Cristiano Ronaldo es el abanderado de su selección. Dentro y fuera del campo. Así quiso demostrarlo con el viaje a Azerbayán, precisamente uno de los destinos más lejanos para los hombres de Paulo Bento en esta fase de grupos. No obstante, su "patriotismo" le impidió ejercitarse con el Real Madrid precisamente cuando arranca el tramo decisivo de la temporada.

Si bien Portugal se jugaba en el choque de ayer parte de sus aspiraciones para disputar la próxima Copa del Mundo, poco podía aportar el crack de Madeira desde las gradas del estadio. No obstante, de haber regresado el viernes a Madrid tras el empate in-extremis en Israel (3-3), habría disfrutado del fin de semana de descanso y el pasado lunes pudo haberse entrenado con sus compañeros de equipo.

El desenlace de la historia ya es conocida: sin su capitán sobre el verde, Portugal ganó en terreno azerí con goles de Bruno Alves y Hugo Almeida y queda como tercera de grupo, empatada a puntos (11) con Israel, único rival para acceder a la repesca para el Mundial. Rusia, con un punto más (12) y con dos partidos menos, avanzará a la fase final si una catástrofe no lo evita.

Vuelve hoy Ronaldo a la realidad de Valdebebas. La realidad de la Liga BBVA y de la Champions League. La realidad que le compete tanto a él como al Real Madrid, camino de la ansiada Décima. El insaciable goleador del conjunto blanco deberá refrendar su condición de líder -esta vez en su club- y guiar a los suyos sin acusar el innecesario viaje con su selección.

Artículos relacionados