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A pesar de ser criticado desde su salida del Real Madrid, donde no estuvo a la altura, el chileno ha demostrado sobradamente su crédito al frente de un banquillo

Hace justo unos días, la Costa del Sol amanecía con un cielo blanquiazul como pocas veces. Amanecía un jueves resacoso, afónico, de gargantas rasgadas. El resto de España, desde una distancia muy cercana, contemplaba complaciente el foco central de alegría malacitana. Por diversos motivos, el Málaga se ha ganado a pulso el respeto, la admiración y el cariño del fútbol español como en su día ya hicieron el ‘SuperDepor’, el Sevilla o el Villarreal. Estas semanas y aquellos días, cuando era el amarillo el color que lo teñía todo, presentan un denominador común: la obra de Manuel Pellegrini.

Se ha convertido en deporte nacional utilizar al técnico como arma arrojadiza a la hora de valorar su labor, ya sea desde las trincheras favorables al chileno o desde la oposición. Con el extremismo por bandera, otro deporte de gran calado histórico en España, la prensa y, por ende los aficionados, ofrecen sus opiniones sobre Manuel Pellegrini en función de su parecer acerca de su actuación en el Real Madrid. La honestidad, salvo en contadas excepciones, no está recogida entre las voces elegibles para arropar un discurso en torno al actual entrenador del Málaga. Mas negar la verdad suele terminar por dejar en ridículo a quién lo hace. Y si de verdades hablamos…:

Manuel Pellegrini fracasó estrepitosamente como entrenador del Real Madrid. La cosecha de unos resultados no aceptables en una institución de la magnitud del club de Concha Espina, su trato con el presidente e incluso con los jugadores, además de una campaña mediática vomitiva y de desprestigio por parte de la prensa, lo llevaron directamente al paredón. La prensa se cebó con el míster sirviéndose de unas formas que atentaban contra la dignidad profesional y hasta personal. Para muestra, un botón: recuerden, entre otras, la famosa portada que rezaba aquello de “Estás despedido, Manolo”. Sin embargo, es mentira que la culpa la tuviera la prensa, como algunos quisieron y quieren hacer ver desde su acera y radicalismo. Los resultados fueron paupérrimos: una buena puntuación en Liga que no sirvió para nada, el ‘Alcorconazo’ en Copa, una de las noches más sonrojantes en la historia madridista, y la eliminación en octavos de Champions frente al Lyon. Todo ello a pesar de contar con una plantilla recientemente reforzada con los Cristiano Ronaldo, Benzema, Xabi Alonso o Kaká.

No obstante, esto no es óbice para destacar su gran trayectoria en España, donde ha tenido éxito por partida doble sin haber acabado aún su camino Sería absurdo negar una verdad así. Primero con el Villarreal, al que llevó a cuartos en su debut en Champions League y con el se quedó, un año después, a las puertas de llegar a la gran final europea. El ‘Ingeniero’ diseñó un equipo de ensueño, bien gestionado desde el vestuario, que deslumbró a toda Europa con un estilo que mezclaba en su justa medida la verticalidad del mejor Real Madrid y el toque y la pausa del mejor Barça. En ambas ediciones de la Champions, cayó eliminado tras perder 1-0 en la ida. En Málaga, con la crueldad de estas eliminaciones en el rabillo del ojo, Pellegrini tuvo que enfrentar sus miedos y su pasado hace justo una semana. ¡De nuevo ese resultado! Otra vez ante un abismo sobre el que ya se había precipitado tiempo atrás. El pasado, la marcha de jugadores por las convulsiones institucionales, un Abdullah Al-Thani amenazando con irse sin haber terminado de llegar, frente al ansia, los nervios y la ilusión de la primera vez. El Málaga estaba a punto de escribir su página especial en el libro de su Historia, a punto de ser el primer equipo andaluz en disputar unos cuartos de final desde que existe el vigente formato de la Champions. Al final, como saben, el Oporto sucumbió ante una  espectacular Rosaleda que ya había visto claudicar anteriormente a todo un AC Milan. 

Otra medalla para la obra de Manuel Pellegrini, la templanza y la educación hecha entrenador. No se confundan, ni se dejen confundir: brilló e hizo historia con el Villarreal, no lo pudo hacer peor en el Real Madrid, y ha vuelto a brillar con el Málaga pese a unas condiciones muy adversas. Todo el crédito para él. Reconocer su fracaso en Madrid no implica el negarle el gran mérito de su labor en Villarreal y Málaga. Esta es la historia de un fracaso y dos éxitos; esta es la historia de Manuel Pellegrini.

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