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Mientras el andaluz monta incendios para ganarse el abrazo de la prensa, su compañero pone el escudo del Real Madrid por encima de todo y evita las 'batallitas' personales

OPINIÓN | @QUILLOBARRIOS

Sergio Ramos y Sami Khedira han hablado para los medios de comunicación en los últimos días. Uno llegó al Real Madrid en 2005. El otro, en 2010. Uno asegura que es madridista desde pequeño y, además, porta el brazalete de capitán. El otro, no. Uno ha montado un incendio con sus declaraciones. El otro ha puesto cordura. El del fuego es el "madridista desde pequeño". El de la cordura es el alemán que aterrizó hace bien poco en España.

Parece broma, pero no lo es. A Ramos le parece oportuno ganarse el abrazo de la prensa y el apoyo mediático. Khedira, mientras tanto, busca un bien común con el que el Real Madrid salga ganando. Diferencias notables. El largo espacio que hay entre egoísmo y solidaridad.

El "madridista desde pequeño" dijo que pasaba palabra cuando le preguntaron sobre si se sentía perseguido por José Mourinho. También deslizó que algunos compañeros le contaban, a espaldas del club, las discusiones que tenían con el entrenador. Además de alimentar especulaciones se permite el lujo de dejar con el culo al aire a varios integrantes del vestuario. Madridismo.

El alemán que no entiende lo que es el Real Madrid asegura que Mourinho es el mejor y desea que continúe en el club blanco, pide unidad para afrontar la fase final de la temporada y remata reconociendo que el equipo tuvo suerte en Old Trafford, típica declaración honesta que sólo sienta mal al que busca la palmadita en la espalda por parte de la prensa.

Ahí no acaba la historia. El "madridista desde pequeño" lanza que ficharía a Sergio Busquets "por necesidad". Qué bonita es la amistad. Aplauso mediático. Que Xabi Alonso, con el que no mantiene una gran relación, se pueda sentir mal, importa más bien poco. Por suerte para el Real Madrid, la diferencia de madurez entre uno y otro es demasiado evidente.

El problema es que Ramos gana adeptos con sus declaraciones. Adeptos que nada tienen que ver con el fútbol, pero que le ayudarán con portadas color arcoiris y dulces reportajes si vienen mal dadas. Si abre los ojos se dará cuenta que los que hoy parecen amigos, el día de mañana lo utilizarán como una marioneta más. Aunque esa reflexión quizás sea demasiado profunda para el "madridista desde pequeño".

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