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El Tottenham habría fijado un precio de partida por el galés de 80 millones de euros. Un precio al alcance de muy poquitos clubes, y menos jugadores aún. Y Bale no es excepción

Gareth Bale va a ser el nombre del verano. Lo está siendo del final del invierno, y seguro que lo será en la primavera también. Es irremediable. Es un jugador de talla mundial, de esos pocos futbolistas únicos, que llevan ya varios años a un nivel excepcional, y que todavía no han dado el salto un club de los de verdad grandes de Europa. Él mismo ha dejado entrever que sus días en White Hart Lane pueden estar tocando su fin, con lo que el interés que despierta todos y cada uno de sus movimientos le convierten en un candidato seguro a estar en la mirilla de todos los equipos, aficiones y medios de comunicación de toda Europa.

Y esto, que no es ni mucho menos el secreto de la inmortalidad, también lo saben en Londres, donde aceptan las circunstancias que rodean a Gareth Bale, pero donde también quieren hacer valer las condiciones que mejor le resulten al Tottenham. Daniel Ley es experto en esto. Y el Real Madrid es testigo de excepción con las negociaciones por Luka Modric (vendido por casi 40 millones de euros) aún bien frescas. Hace escasas semanas ya se filtró que el Tottenham haría un esfuerzo importante por mantener al galés la temporada que viene si se clasifican para una Champions que tienen prácticamente en el bolsillo. Y el siguiente movimiento ha sido fijarle un precio prohibitivo: 80 millones de euros es lo que le ha pedido al Manchester United en un primer acercamiento, según ha podido saber Goal Inglaterra.

Es el abecé en esto de las negociaciones, hacer parecer que no te quieres desprender de tu jugador, para luego justificar el tasarle en un precio alto. Y tan alto, en este caso. Excesivo diría. Y es que 80 millones de euros es una cantidad no ya a la altura de muy pocos clubes, sino sobre todo, de muy pocos jugadores. Quizás los Cristiano Ronaldo y Leo Messi, pero no precisamente Gareth Bale.

Dicen siempre los agentes comerciales que el precio justo no sólo depende del producto en sí, sino sobre todo de las necesidades del comprador y el vendedor. Y en este caso, a falta de percibir los deseos, ilusiones y exigencias de los Manchester United o el propio Real Madrid, del que se dice en Inglaterra que está muy interesado en el fichaje del galés, 80 millones parece un precio desorbitado. Y es sólo el primer paso de una negociación larga, pero con este extremo ya fijado por el Tottenham, por mucho que el club comprador rebaje las pretensiones de Levy, seguirá siendo un precio inflado. Al nivel de los más elevados de toda la historia del fútbol. Demasiado, aun así. Por ello también será el nombre del verano.


INTER-TOTTENHAM, LA PREVIA
El Tottenham de Gareth Bale, al asalto de Europa

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