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La sorprendente derrota frente al Arsenal en el Allianz Arena (0-2) hace que el conjunto bávaro ya no sea tan temible de cara las rondas finales

ANÁLISIS

Esquivar una bala. Es precisamente lo que hizo anoche el Bayern Múnich. Después de la brillante victoria por 1-3 en el Emirates hace dos semanas, apunto estuvo de ocurrir un milagro en el Allianz Arena. La victoria por 0-2 del Arsenal frente al conjunto bávaro cerca estuvo de dejar en la cuneta a los hombres de Heynckes, que acceden a los cuartos de final gracias al valor doble de los goles fuera de casa.

Su actuación en Londres rozó lo increíble. Barrieron al Arsenal y los pusieron contra las cuerdas desde bien pronto, con los goles de Toni Kroos y Thomas Muller. Siendo conscientes de sus problemas, el Arsenal nno esperaba ser dominado de tal manera en casa.

Con el Real Madrid y Barcelona dudando, parecía que el cetro continental tenía ya un dueño predestinado.

En este tiempo, el Bayern ha seguido acumulando victorias de mérito, como la que consiguió ante el Borussia Dortmund en la Bundesliga. Por su parte, el Arsenal falló en su defensa del cuarto puesto en la Premier League, cayendo 2-1 en White Hart Lane frente al Tottenham.

Sin embargo, cuando ambas escuadras midieron sus fuerzas anoche en el Allianz Arena, el Arsenal pareció ser el más poderoso de los dos, tomando ventaja nada más comenzar el encuentro. El Bayern acabó tomando el dominio del partido, pero, salvo una ocasión de Robben a pase de Muller, no dio síntomas de poder hacer gol.


En propia puerta | Cerca estuvo el Bayern de hacer el ridículo en su estadio

Su actuación fue débil, una defensa pobre y un centro del campo anémico. Kroos no estuvo acertado, Mandzukic no pudo ser la referencia en ataque y Luiz Gustavo no tuvo su mejor partido para reivindicarse como titular. De hecho, si no fuera por el fortuito último tanto del ex-jugador del Wolfsburgo en la ida, el Bayern bien estaría ahora fuera del torneo.

Y lo cierto es que el Arsenal es un equipo mediocre últimamente. Sombra de los equipos que precedieron a este, los hombres de Wenger no tienen nada de solidez defensiva ni brillantez en ataque. Para colmo, jugaban con un portero que no lo había hecho en 13 meses y echando de menos a su mejor centrocampista.

El once del Bayern fue mejor en casi todas las líneas. Sin embargo, no pudieron superar ayer a su rival.

El Allianz Arena ha vivido varias derrotas decepcionantes en los últimos años. Sucumbir ante el Inter de Milan en 2011 después de haber tomado ventaja en el Meazza debió significar una llamada de atención, pero la complacencia les volvió a jugar una mala pasada en la final de la pasada edición de la Champions League frente al Chelsea.

La fragilidad del Bayern se ha contagiado también a la selección nacional y los jugadores del equipo bávaro también tuvieron una pobre actuación frente a Italia en la pasada Eurocopa, en un partido que deberían haber ganado. Unos meses después, permitieron que Suecia les empatara remontando una desventaja de cuatro goles.

"No sé si el Bayern está preparado para este título. En los últimos años hemos jugado un par de veces contra el Barcelona y ellos son el mejor equipo"

- Arsene Wenger

Esto podría golpear al Bayern de nuevo. Con el Real Madrid en su mejor versión y el Barcelona redescubriéndose, la etiqueta de mejor equipo de Europa que se les puso a los de Heynckes tras el partido de ida de octavos, puede ser ahora retirada.

Por su parte, Wenger duda de las credenciales de este equipo para ganar la Champions: "No sé si el Bayern está preparado para este título. En los últimos años hemos jugado un par de veces contra el Barcelona y ellos son el mejor equipo".

Es extraordinario el progreso que han mostrado en los últimos años. Se han transformado a ellos mismos, pero parece que tienen serios problemas en el apartado psicológico que les impidan establecerse como los mejores.

El Bayern sobrevivió anoche. No lo harán contra un rival mejor... salvo que aprendan de sus errores, claro.

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