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El cantante ya pronosticó un partido rudo para el Real Madrid en 1968, la única eliminatoria directa que se llevó un Manchester United que sería campeón de Europa. Aquí la historia

Una final anticipada. Así es como media Europa ha definido el partido de este mismo martes entre Real Madrid y Manchester United en Old Trafford, en el que sin duda es el cruce más atractivo de todos los de octavos de final. Una definición un tanto forzada, dado el camino que aún le queda a la competición y el poderío que se le presupone a los Bayern de Múnich o Barcelona, pero que encaja perfectamente con un encuentro entre los dos clubes más poderosos del planeta, y dos de los mejores equipos en la actualidad. Seguro que los enfrentamientos precedentes en Europa entre ambos también han ayudado a que sea definido así, por la espectacularidad, emoción, y cantidad de imborrables recuerdos que dejaron.

Y ahí está el hat-trick de Ronaldo en 2003, el taconazo de Redondo y el doblete de Raúl en el año 2000, las semifinales en 1957 entre el Real Madrid de los Di Stéfano y Gento contra el Manchester United de sir Bobby Charlton previo al accidente aéreo de Múnich, o las semifinales de 1968, la única eliminatoria directa en la que ganarían los diablos rojos, a la postre campeones de Europa. Una temporada que sería realmente especial para el Manchester United de la mano de su técnico sir Matt Busby, y de jugadores como el propio Bobby Charlton, Denis Law o George Best.

En 1958, los diablos rojos gozaban de una magnífica salud. Tras caer en las semifinales anteriores con el mismo Real Madrid, el 6 de febrero se había clasificado de nuevo para la penúltima ronda de la Copa de Europa tras eliminar al Estrella Roja. Sin embargo, la tragedia se cebó con ellos en forma de un accidente de avión en Múnich justo al regreso de aquel partido en la antigua Yugoslavia. Once miembros del club fallecieron, con lo que la entidad se vio obligada a reconstruirse de sus propias cenizas. Y lo hicieron en torno al legendario entrenador y a jugadores Balón de Oro como los tres mencionados, siendo esa Copa de Europa de diez años después la que sirvió como punto de inflexión, como cúspide al proceso regenerativo. Los ‘Busby Babes’ habían tocado la cima, y sin que el Real Madrid, campeón de Europa ya en seis ocasiones por entonces, pudiera evitarlo siquiera.

Y desde luego que no fue porque no se lo avisaran al equipo entonces entrenado por Miguel Muñoz. El mismo Julio Iglesias fue el encargado de transmitírselo a los De Felipe, Grosso, Velázquez y Amancio. Sí, Julio Iglesias, el cantante. Por aquel entonces, ni siquiera se había dado a conocer internacionalmente en el Festival de Benidorm con ‘La vida sigue igual’. Hacía relativamente poco que había abandonado las categorías inferiores del Real Madrid, donde hacía sus pinitos como portero, y era un habitual en las concentraciones del equipo blanco. Y concretamente, en aquella en Navacerrada horas antes de enfrentarse al Manchester United en el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu tras el 1-0 de la ida, Julio Iglesias fue el que daría la nota.

Los jugadores blancos no le tomaron entonces en serio, en esa actitud que los define ya sean de la época o del país que sean, y si Julio Iglesias quería enseñarles ‘Gwendolyne’, ellos se la hicieron repetir cuatro o cinco veces. “Resonaba en todo el hotel y apenas pudimos dormir la siesta” recuerda Ignacio Zoco en Goal.com aludiendo a la retranca intrínseca que intuía desde su habitación. Tras su recital, aficionado al fútbol y ya viajado, el hoy cantante de reconocida fama mundial también se aventuró a aconsejarles de cara a su partido contra el Manchester United, en una época donde ni mucho menos se grababan ni televisaban todos los partidos, con lo que la información no fluía como en la actualidad: “Cuidado con los ingleses, que son muy fuertes y peligrosísimos en los minutos finales”.

Ironías de la vida, poco después de aquella visita, Julio Iglesias dio el salto al estrellato de la canción. Antes de aquello, el Manchester United eliminó al Real Madrid con dos goles en el Santiago Bernabéu en el último cuarto de hora, firmando un 3-3 fatídico para los intereses merengues toda vez quedaron desfondados en la segunda mitad, y siendo el reflejo del partido la dureza con la que Nobby Stiles se empleó con todo aquel de blanco que encontraba a su paso, especialmente el propio Amancio Amaro, poco antes oyente en primera persona de los consejos de aquel joven cantante. Ninguno de los jugadores que conformaron aquella plantilla han olvidado nunca ni a ese tal Julio de la cantera, ni aquellas canciones, ni por supuesto aquel consejo.


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