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El Real Madrid echó sal en la herida de los azulgranas que encadenaron su segunda victoria consecutiva en la semana ante el eterno rival

El Barcelona no logra salir a flote desde hace dos semanas y el Real Madrid se encargó la tarde de ayer de hundir más a los culés que están tocados, lastimados y hablando mucho de confianza, pero quedándose cortos en el terreno de juego, donde los hechos y los goles son los que mandan. El equipo no reacciona y el desgaste físico no parece ser la razón, tomando en cuenta que el ritmo actual no es algo nuevo para el Club y hasta ahora pareciera que la razón más viable es la falta del timón, Tito Vilanova, pero también los problemas que hoy sufre el Barcelona, como el encajar goles y las remontadas, son cuestiones que desde el inicio de temporada ya se presentaban y que hoy que se han convertido en una bola de nieve bajando a gran velocidad.

Todo indicaba que los culés iban a sacar el partido en el Bernabéu y que José Mourinho, tirando la toalla por la Liga terminaría cediendo los tres puntos del encuentro. Los merengues no dieron un gran partido, estuvieron lejos de ello, sin embargo ganaron por la vía legal y merecidamente. Lo realmente preocupante es que los azulgranas no aprovecharon el bajo juego del rival para ganar el encuentro. De nada sirvió la posesión del balón que empieza a quedar obsoleta en los últimos partidos de los culés y teniendo el balón, no sabe qué hacer con él.

Los de la Casa Blanca jugaron con su plan B, ese que impensablemente hubieran alineado en otras ocasiones y la fórmula les funcionó a la perfección. Alvaro Morata fue el primero en pasar por alto de Alves para poner el primer balón que terminaría en el 1-0. El empate vino después con Lionel Messi que resurgió después de los últimos partidos, pero que su fútbol no fue suficiente, tampoco el de Iniesta quien decidió mandar en el centro del campo tomando las riendas tras la ausencia de Xavi Hernández a quien se le echó de menos y Thiago Alcántara estuvo muy pero muy lejos de igualar.

De poco sirve pensar que Pérez Lasa se equivoca en el penal no señalado a Adriano, porque antes de ello, los azulgranas tuvieron 90 minutos para aprovechar el partido y sacar la ventaja. A pesar de que a simple viste el partido parecía un tanto igualado y aveces dominado por el conjunto catalán, el Real Madrid remató un total de 13 veces, de las cuales seis fueron a portería y uno al palo, el resto fuera. Los blaugranas sólo remataron cuatro veces, dos fuera y dos a puerta, creación de Messi.

Las dudas están presentes en el seno culé y se dejaron ver desde lunes de esta semana cuando Roura habló del arbitraje. Este nuevo golpe confirma que están cabizbajos y sin chispa, pero también con impotencia, que se dejó ver cuando Victor Valdés perdió los nervios ante el colegiado en el último minuto. En sus últimos doce partidos, los azulgranas han acumulado cinco victorias, 4 derrotas y tres empates, síntoma de que falta un líder que tome las riendas. Hoy se ve cada vez más lejano que los azulgranas logren la remontada ante el Milan, tendrán una semana para dar el volantazo y cambiar el rumbo de la historia y volver a ser ese equipo que cada cátedras de fútbol a domicilio y en casa.


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