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El club blaugrana tira balones fuera en vez de reconocer que el Real Madrid fue un ciclón en el Camp Nou

OPINIÓN | QUILLO BARRIOS

El FC Barcelona ha perdido una maravillosa oportunidad para demostrarle al mundo que la humildad no es una simple etiqueta que se colgó hace tiempo y ha permanecido intacta gracias a los triunfos.

FC Barcelona 1-3 Real Madrid
CR7 destrozó a un débil Barcelona
Los hombres de Tito Vilanova ofrecieron una pobre imagen ante el Milan hace varias semanas, perdiendo incluso 2-0 en el choque de ida de los octavos de final de la Champions League. La maquinaría mediática vendió aquello como un accidente. El problema es que el Real Madrid arrasó en el Camp Nou el pasado martes con un incontestable 1-3 en Copa del Rey, por lo que la situación, anécdotica en un principio, se tornaba preocupante.

Con pie y medio fuera de la máxima competición continental y quedándose sin disputar la final de la Copa, todo hacía indicar que, por primera vez en mucho tiempo, la entidad blaugrana haría autocrítica para reconocer errores y así dar un paso hacia delante.

Pero no fue así. En Can Barça decidieron tirar balones fuera y buscar todo tipo de excusas con tal de no reconocer que pasan por un mal momento y que el Real Madrid fue muy superior en el choque copero del martes.

El último capítulo del esperpento lo encontramos en la rueda de prensa ofrecida por Jordi Roura este viernes. El segundo técnico del Barcelona se olvidó de la autocrítica, dejando claro que en el Camp Nou prefieren vivir del pasado, al menos mientras el presente no se convierta en un incendio incontrolable.

Con frases como "Leo Messi puede estar sin marcar los partidos que quiera", Roura asume el papel conformista de un equipo que, en condiciones normales, debe aspirar a todo. Lo curioso es que, además de quedarse sin un título y tener que vivir una noche épica para no decir adiós a otro (Champions League), defienden el mal momento de forma de su mejor futbolista. Si no le exigen un mínimo al Balón de Oro, ¿a quién se lo van a exigir?

"Nadie puede reprochar nada a estos jugadores, su trabajo no se puede cuestionar", lanzó Roura en otra de sus gloriosas frases. ¿No hay reproches? ¿Todo se hace bien? ¿Sigue siendo el Barcelona una balsa de aceite? De momento, la estabilidad se mantiene, aunque la situación daría un giro radical si el peor Milan de los últimos años deja fuera al que muchos consideran el mejor equipo de la historia.

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