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Mourinho gana el Clásico pero los jugadores pierden la Liga

El triunfo en el Camp Nou desata la euforia entre parte del madridismo, ansioso por dilucidar entre héroes y villanos indiscriminadamente. El corresponsal Alberto Piñero lo analiza

Blanco o negro. Bien o mal. Héroe o villano. Dulce o amargo. Al ser humano le gusta vivir en los extremos. O está en un lado o está en el contrario, pero casi nunca en el centro, casi nunca en los tonos medios, casi nunca en los sabores amalgamados. Y seguramente ésta no sea la respuesta modelo cuando uno trata de definirse a sí mismo, pero sí que lo es cuando se trata de juzgar a una tercera persona. Máxime si ésta es un personaje público, ya sea un actor, un político, un deportista, o el mismo Papa.
Este martes, el Real Madrid barrió del mapa al Barcelona en un Clásico atípico, con el equipo blanco sometiendo al blaugrana en fútbol y resultado (1-3) en su propio campo. El partido ha revertido completamente el ánimo del madridismo, que ha olvidado ya el tortuoso camino trazado en Liga, y ahora se ve capaz de remontar en Old Trafford y en cualquier otro campo de Europa tras la exhibición en el Camp Nou.
"Tras el Clásico en el Camp Nou los hay que no sólo le otorgan a Mourinho los méritos presentes sino que le absuelven de los pecados pasados"

En el capítulo individual fueron tres los madridistas que centraron los focos. Por supuesto Cristiano Ronaldo, que marcó dos goles y se exhibió en la casa de Leo Messi siendo la mayor pesadilla de la defensa blaugrana. También Raphael Varane, que ha cerrado la eliminatoria secando a la Pulga, marcando dos goles, y sin cometer ni una sola falta siquiera. Al igual que un Clásico ya aupó a Pepe a una posición de privilegio en el panorama futbolístico mundial, ahora ha sucedido lo mismo con un Varane que apunta muy muy alto.

El tercero en ese podio no podía ser otro que José Mourinho. El Real Madrid se llevó el Clásico partiendo de su superioridad en el aspecto táctico, y ahí tuvo mucho que decir el técnico de Setúbal. Sin embargo, esa euforia del madridismo de la que hablábamos antes se desboca al tratarse del entrenador blanco, clásica personalidad pública que admite esos juicios radicalmente opuestos tan propios de la condición humana. Y tras el Clásico en el Camp Nou los hay que no sólo le otorgan los méritos presentes sino que le absuelven de los pecados pasados, como si no hubiera sucedido nada antes de este martes.

Y el propio Mourinho y sus ayudantes han sido los primeros en propagar públicamente esta idea de que las derrotas en Liga venían porque los jugadores no estaban dando el máximo, lavándose las manos de toda responsabilidad. Algo incompatible a todas luces con todas las medallas que se le ponen esta semana, por tanto. Que antes de este martes había jugadores que no estaban al 100% es una evidencia irrefutable. Pero que el propio Mourinho también ha tenido mucho que ver en ese bajón que ha dado el equipo en la presente Liga es igual de innegable. No es lógico pensar que Mourinho ha ganado este Clásico él solito y que han sido los jugadores los que han perdido la Liga, como se airea. O viceversa, por supuesto. Aunque los amigos de los extremos entren en cortocircuito.

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