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Eliminados de Copa y ante un reto superlativo en Champions, parece que al conjunto blaugrana sólo le queda a mano una Liga que tiene en el bolsillo desde octubre

Una semana ha bastado para que el Fútbol Club Barcelona haya tirado por tierra buena parte del excelente trabajo que había realizado hasta la fecha esta temporada. Siete días negros y dos bofetadas de fútbol condenan a los blaugrana a que el único título que puedan alzar este curso sea la Liga.

Tenía hechuras de un nuevo triplete este Barcelona, camino de récord en la Liga BBVA, holgadamente clasificado en su grupo de Champions y sin apenas rival hasta las semifinales de Copa del Rey. No obstante, el peor momento de juego del equipo se ha manifestado en dos citas clave que el destino quiso enlazar en el calendario.

Sin ideas, este Barça no es el que era. Y ahora escasean luces que iluminen un estilo que antaño maravillaba. Falto de elaboración, de presión en campo rival y, sobre todo, de Messi, sucumbió el conjunto catalán el pasado martes en San Siro frente a un gran Milan (2-0). La desventaja de dos goles se antoja como un desafío inasumible para los hombres de Jordi Roura, que actualmente no parecen estar capacitados para una remontada a cero camino de los cuartos de final de la Champions League.

Sólo una semana después, el varapalo ha sido mayor. En casa, tras obtener un resultado favorable en la ida (1-1 en el Bernabéu) y en puertas de una nueva final, Cristiano Ronaldo impuso anoche su ley para golpear -esta vez con más fuerza- a un Barcelona irreconocible. El Real Madrid se paseó en el Camp Nou y desnudó a su rival, certificando el mal momento del vigente campeón de Copa del Rey.

Quizás esté acusando en exceso el Barça la obligada ausencia de su jefe Tito Vilanova -tratando su enfermedad en Nueva York- o puede que, llegados a cierto nivel de exigencia, los adversarios ya sepan cómo hacer frente al control de Xavi, la clase de Iniesta o el instinto asesino de Messi. Desactivados por completo los líderes del Barcelona, lo cierto es que el equipo ha pasado del cielo al infierno en sólo unos días. Esto es fútbol, amigos.

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