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Los últimos partidos de los culés en los que han sufrido los tienen un tanto nerviosos, emitiendo quejas del arbitraje

Jordi Roura sacó el pañuelo ayer para hablar del arbitraje de Undiano Mallenco y más tarde, fue el portavoz azulgrana, Toni Freixa quien apoyó las declaraciones del técnico auxiliar. Es difícil pensar que Roura habló por sí solo y más bien emitió un claro mensaje desde el seno azulgrana: hay nervios. El gran error es mostrar nervios antes del partido y más cuando tu rival es dirigido por un José Mourinho que puede alimentarse de las deficiencias técnicas y psicológicas del rival.

Cuando las cosas no están claras, se suelen enviar recados o dardos ya sean al rival o también al arbitraje y así hizo el Barcelona el día de ayer. Porque se sabe que el Real Madrid puede ganar en el Camp Nou y eliminar a los culés del torneo de Copa, pero también el mensaje fue claro para avisar que no quieren aguantar una vez más el juego rudo sin que se lleve castigo, para no quedar en desventaja.

Cuidando a Messi, porque ya se sabe también que Pepe suele liarla con él, así como también Xabi Alonso y Arbeola, pero los azulgranas nos están dispuestos a ver cómo su estrella que los saca adelante de los peores momentos pudiera ir lesionado, pisoteado y acariciado afectuosamente por cualquiera de los de Mourinho. Pero el Barça ha dejado notar más su nerviosismo que su confianza en poder sacar el resultado, porque en los últimos encuentros que ha ganado el Real Madrid, esto ha sido por mérito propio y no por ayuda de los árbitros, así que las quejas arbitrales estuvieron de más.

Undiano Mallenco podrá equivocarse esta noche, como cualquiera, pero si los azulgranas tiene una noche espectacular de las que son capaces de hacer, entonces no hay por qué lamentarse del arbitraje y menos de manera anticipada como se ha hecho. Los objetivos del Barça son mantener su portería en cero y también salir a anotar, algo que se les ha complicado últimamente y esos son los únicos temas en los que la mente de los jugadores debe estar enfocada.

Pensar hoy en lo que puede o no puede hacer el árbitro es un error y es un despiste innecesario, que posiblemente Tito Vilanova o Pep Guardiola no hubieran pronunciado. Pero ya está hecho y los culés deberán confiar en que antes del arbitraje, ellos han llegado hasta aquí por propios méritos. Tal vez serán eliminados de la Copa, tal vez llegarán a la final, pero sea lo que sea, será más honroso hacerlo por mérito o desmérito propio, que por las ventajas o desventajas que pueda dar un árbitro.

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