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Real Madrid, el Clásico y un Kaká que volverá a abrir bocas

El brasileño, en boca de todos tras su tercer gol en quince partidos. Su media de goles y minutos, la mitad que en Milán. El corresponsal Alberto Piñero lo analiza

El Real Madrid visita este martes al Barcelona para el trascendental partido de vuelta de las semifinales de Copa del Rey. En juego, nada menos que un título. Media vida para el equipo blanco, dadas las circunstancias actuales. Y afición y analistas se hallan todavía cegados por los efectos de la remontada en Riazor. No hay nada como revertir un resultado adverso cuando ya nadie apostaba por ti, y hacerlo además en los últimos minutos, para cargar la batería de la moral hasta el tope. Pero parece haberse dejado fuera de foco que se trataba del vigente campeón, cuajando una primera parte horripilante, y de un recién ascendido que marchaba colista, con apenas dos defensas sobre el césped.

Sin ese importante matiz negro sobre blanco, hay dos figuras que han adquirido un relieve superlativo de cara al Clásico en estos días. Exagerada, e incluso forzadamente diría. Las de Gonzalo Higuaín y Ricardo Kaká. El ariete argentino volvió a ver puerta, siendo el autor del gol de la victoria, lo que unido a la ausencia de Benzema, evidentemente le dejan en la rampa de lanzamiento para ser de la partida en el Camp Nou. Sin embargo, de ser así, queda el poso de que será más por descarte, por ser el que menos mal de forma está. Como la madre que se consuela con el suspenso de su hijo porque los compañeros de clase han cateado también. Pues desde luego que ni el partido ni el propio gol de Higuaín en Riazor fue para descorchar el cava, ni para lanzar fuegos artificiales, ni nada ser el foco de atención en un Clásico tan relevante como éste próximo.

Y por otro lado está Kaká. Sempiterno Kaká, siempre en el candelero. Cuenta la leyenda que el Ave Fénix resucitó menos veces de las que lo ha hecho el ‘8’ blanco en los tres años y medio que lleva en el Real Madrid. Y la cuestión es que en estos últimos dos partidos se le ha visto fino, atemperado, jugoso, en su punto. Pero es otro al que se le quiere observar desde una óptica estilizadora, y con dos partidos decentes se le pone en el olimpo. Cuando ese reservado hace ya mucho tiempo que lo abandonó, y más bien parece hoy el reflejo producido por uno de los espejos del madrileño callejón del Gato.

Son tres goles los que lleva Kaká esta temporada, uno menos que Xabi Prieto o Guilherme Siqueira sólo en Liga, por poner dos ejemplos. De esos tres tantos además, uno fue al Alcoyano, otro al Ajax sin nada en juego en Champions, y ahora éste al Deportivo, colista y sin defensas. Quince partidos ha disputado Kaká este curso, menos de la mitad de titular y nunca en partidos de verdadero calado. Estadísticas que reflejan el verdadero estatus de Kaká en el Real Madrid y que no son para nada circunstanciales, sino más bien constantes desde prácticamente cuando fichó por el club de Concha Espina. La media en este tiempo: unos 19 partidos enteros por cada temporada de blanco, con siete goles y diez asistencias. Justo la mitad del promedio de partidos (39) y goles (15) por temporada que cuajó en los seis años en Milán.

Y una de las grandezas del fútbol, del deporte en general,  y esa naturaleza innata a las estrellas, es precisamente la capacidad de resurgir de las cenizas cuando nadie lo espera. Pero visto el historial que precede a Kaká, si este Real Madrid moribundo debe confiarse a él en los diez días donde se juega literalmente la vida, apaga y vámonos. Porque Kaká volverá a abrir bocas. Tarde o temprano. Si es que alguna vez las ha llegado a cerrar del todo.

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