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El quid del éxito y la mala racha de Higuaín

Germán Lux, otrora compañero suyo en River Plate, destaca en Goal.com la transformación física que sufrió al llegar al Madrid. Justo su estado de forma es lo que más preocupa hoy

Germán Lux llevaba una carrera meteórica. Campeón en Argentina con River Plate, campeón del Mundial Sub-20 y medalla de oro en los Juegos Olímpicos 2004 con la selección albiceleste, llegó a ser incluso internacional absoluto. Pero su trayectoria quedó marcada por el suicidio de su hermano a principios de 2006. Nunca lo ha negado. Poco después firmó su traspaso al Mallorca, y desde el año pasado le disputa la plaza a Dani Aranzubia en un Deportivo de La Coruña que recibe este sábado en desigualdad de condiciones al Real Madrid de su ex compañero Higuaín.

Ambos coincidieron en River Plate. Cuando el Pipita jugó su primer partido con el equipo franjirrojo en 2005 contra Gimnasia y Esgrima de La Plata (1-2), el portero era Germán Lux. Que dice del delantero merengue en Goal.com que, para entonces, ya se le veían condiciones para llegar a la élite. Suele pasar. Uno o ninguno en la historia del fútbol rozaría la gloria de casualidad. Sin embargo, el cancerbero argentino destaca la transformación física que dio el ‘20’ merengue al llegar a Concha Espina como la clave para su éxito en la Liga española.

“A mí me ha llamado mucho la atención el cambio que dio cuando llegó a España. Un cambio radical físicamente. Ahora es un jugador muy potente, y entonces en River es que era un chavalito todavía” dice Germán, fascinado por la trayectoria que ha trazado el Pipita, manteniendo la técnica que le hizo tan popular en Argentina antes de cruzar el charco. Y no le falta ni pizca de razón al cancerbero del Deportivo.

Me ha llamado mucho la atención el cambio que dio Higuaín cuando llegó a España. Un cambio radical físicamente. Ahora es un jugador muy potente
Germán Lux

Higuaín es un delantero que siempre destacó por su trato del balón, por su visión para trazar los desmarques, y también por su sempiterna voluntad de triunfar con la elástica merengue. El físico le dio explosividad, potencia en carrera para aprovechar sus jugadas lanzadas, fuerza para batirse con los centrales, energía para presionarlos, velocidad para alcanzar los espacios que sólo él veía, y mucha seguridad en sí mismo. Y no es casualidad que esta mala racha que atraviesa en la actualidad de cara a puerta tenga mucho que ver con su estado de forma.

Cada vez son más los que apuntan a que el Pipita está acusando sobremanera no ya sólo la última lesión en el pasado noviembre, sino también la operación de la hernia discal que sufrió a principios de 2011. Incluso fuentes médicas aseguran que es normal que la cirugía de este tipo en deportistas de élite pueda generar este efecto rebote: en primera instancia se produce una respuesta muy positiva, pero con el tiempo se pierden prestaciones. Suena lógico, y ojalá que también reversible. El físico fue uno de los factores que le dio el éxito en el Real Madrid. Y ese mismo físico es el que le está privando de alcanzar su mejor nivel de nuevo.

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