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El conjunto culé sufrió un gran accidente en su visita al Milan, no desplegó lo mejor que tenía por dar, lento, apagado y sin hacer daño

El Barcelona quedó a deber la noche de ayer en San Siro. El 'catenaccio' terminó por desesperar a los azulgranas que tras comenzar el encuentro con un absoluto control del balón, poco a poco se cansaron de ver que la pelota no quería entrar en la portería de Abbiati. Ningún culé tuvo su noche mágica, ni Lionel Messi quien ayer perdió 14 balones, algo extraño en él, lo mismo que Sergio Busquets quien con un promedio bajo de pérdida de esféricos, no logró controlarlo en seis ocasiones.

Los culés no supieron lidiar con el juego de los locales. Era difícil, pero tampoco supieron crear las situaciones peligrosas de gol como saben hacerlo. El Barça tiene un promedio de 3,3 goles por partido en la Liga, pero ese registro se quedó muy lejos de lo que presentaron ayer en el Giuseppe Meazza. Remataron en 7 ocasiones, pero sólo una de ellas fue a portería, mientras que los rossoneri lo hicieron en 6 ocasiones y 3 fueron a puerta. El 60% del partido, los azulgranas estuvieron en el campo del Milan, pero no supieron aprovecharlo, la fineza no acompañó al Barça la noche de ayer y eso es algo de lo que ha sufrido últimamente.

Ayer fue el décimo partido consecutivo en que la portería azulgrana recibió gol, cerca de su peor registro alcanzado en la temporada 1998-99 cuando encajaron gol en 11 ocasiones consecutivas. En la Liga esto no es un problema cuando ya la tienen asegurada, pero en la Champions League puede costar muy caro y no siempre es fácil remontar. Tito Vilanova decía hace unos meses que su equipo marcaba más goles de los que recibía, pero en la capital lombarda no ocurrió eso. El primer gol, con la mano de Zapata tomó por sorpresa a los azulgranas que aún confiaban que con el esfuerzo y la paciencia que mostraban conseguirían abrir el marcador. Pero les cayó un gol legal que terminaba por sentenciarles los nervios.

El pecado del Barça fue renunciar a su filosofía por una sola noche. El 'Atacar, atacar y atacar' se quedó en la ciudad de Barcelona y no viajó con ellos. Eso les ha costado caro. El mérito del Milan fue renunciar a su estilo de juego y sacrificarse para dedicarse a defender bien y no desplegar el fútbol que tal vez les hubiera gustado hacer, pero obtuvieron los resultados que buscaban y eso ya es un premio a su buena labor. El césped volvió a ser una queja, pero no así un pretexto, eso sí, la hierba del Camp Nou será de gran ayuda en el partido de vuelta.

Lionel Messi ya sabe lo que es perder ante el Milan, de una manera dolorosa pero que seguro activará sus deseos de volver a marcar. A los culés les espera un encuentro complicado en el Camp Nou en marzo, el exceso de confianza podría terminarlos por sepultar en su lucha por el tripete y podrían tener una noche amarga como ya la tuvieron ante el Chelsea la temporada pasada. Subestimar al Barça en su casa también sería un error de los de Allegri. Sin duda alguna el encuentro de vuelta será mucho más emocionante y los blaugranas deberán encomendarse al buen fútbol y a la épica para clasificarse a la siguiente ronda.

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