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Las semanas grandes del Real Madrid no inspiran esperanza

El equipo blanco se juega la temporada en siete días ante Barcelona y Manchester United. Los precedentes similares no son muy halagüeños. Alberto Piñero lo analiza

El Real Madrid se encuentra a menos de una semana de afrontar el que será el periodo más importante de la presente temporada. Aquel que le enfrenta en apenas siete días al Barcelona en las semifinales de Copa y en la Liga, y al Manchester United en los octavos de final de la Liga de Campeones. Y nadie dudaría en mayo de que una hipotética final de Copa, o incluso de Champions League, serían mucho más relevantes, pero es imposible llegar hasta allí si el día 5 de marzo no se ha salido indemne de esta travesía por la cornisa del abismo.

Y a día de hoy, el Real Madrid se resiste a que crean ciegamente en él. Ha mejorado indudablemente en este 2013, contando incluso con los resbalones en Pamplona y Granada. Sin embargo, parece que no termina de alcanzar el nivel suficiente para encarar los grandes retos, y véanse los casos de Barcelona y Manchester United como previamente también fueron los de Borussia Dortmund y Manchester City. Sí demuestra la actitud que le falta algunas veces en el campeonato doméstico, pero sigue algo falto de fútbol, pegada, chispa, gol, suerte, o todas ellas juntas.

Asimismo, este Real Madrid con José Mourinho en el banquillo no ha terminado de rendir a plena potencia en anteriores ‘semanas grandes’ como la que asoma tras la esquina. Ahí está el ejemplo del carrusel de Clásicos en abril de 2011, donde ganaría la final de la Copa del Rey, pero sería eliminado en las semifinales de la Champions League, dejándose además la Liga por el camino con un 2-3 ante el Zaragoza en el Santiago Bernabéu.  O mismamente la temporada pasada, donde tuvo que jugar en Champions ante Bayern de Múnich y el Clásico de Liga también en un lapso de siete días. Y remataría el título doméstico en el Camp Nou (1-2), pero volvería a ser apeado de la final europea, acusando además excesivo cansancio.

Así pues, si eso le ha sucedido en estas dos campañas anteriores donde llegaba mucho mejor de forma y de chispa aun siendo abril, cómo no pensar que le puede suceder algo idéntico en este final de febrero ante Barcelona y Manchester United. Y evidentemente, entre los partidos de Copa y Champions tiene uno de Liga que podría ser válido para que los jugadores recargaran las pilas dado que el título está imposible. Sin embargo, el rival y el escenario -el Barcelona en el Santiago Bernabéu-, obligan a dar lo máximo, con el fantasma de los 19 puntos de distancia planeando sobre el imaginario madridista. Especialmente si el pase a la final el martes anterior acaba cayendo en manos blaugranas.

No va más para el Real Madrid. Es un todo o nada. O mejor dicho, no sería aún un todo, pues aún quedaría por jugarse la final de Copa y hasta tres rondas de Champions en el mejor de los casos. Pero sí puede ser un nada si a principios de marzo no tiene competición alguna por la que luchar, ni Copa, ni Champions, ni por supuesto la Liga.

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