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Hace un año y medio, la figura del Oporto estuvo a punto de jugar en el rival del equipo portugués en los octavos de la Champions League

Lucho González jugó los seis partidos del Oporto en la actual UEFA Champions League y es uno de los pilares del campeón portugués. Marcó dos goles -ambos contra Dínamo Zagreb- y jugó todos los minutos excepto contra PSG y Dínamo, partidos en los que salió sobre el final del segundo tiempo. Esta introducción es sólo para describir la importancia del Flaco en el club luso, algo que se ve mucho mejor en el campo que en los números.

González es el eje en el que se apoya el juego ofensivo del equipo portugués, más todavía después de la lesión de James Rodríguez. Él lidera cada ataque y desde sus pies -y su cerebro- nace cada intento del actual campeón de Portugal. Sin embargo, pese a que es uno de los más grandes ídolos del Dragón, el "Comandante" estuvo a punto de jugar en su adversario de los octavos de final de la Champions League.

Sí, en junio de 2011, Lucho casi se convierte en jugador de Málaga. El club español recién contrataba a Manuel Pellegrini y el entrenador chileno, quien ya lo había dirigido en River Plate, intentó ficharlo de manera insistente. De hecho, en la conferencia previa a este duelo internacional, el técnico reconoció ese interés y también reveló que pidió la contratación de Jackson Martínez.

El jeque Abdullah bin Nasser al Thani había llegado un año antes con dinero fresco al sur de España y club malagueño se convirtió en uno de los clubes protagonistas de ese mercado de fichajes. Santi Cazorla, Ruud Van Nilstelrooy y Jerémy Toulalan, entre otros, llegaron con el objetivo de cambiar la historia de la institución. En ese contexto estuvo a punto de llegar Lucho.
James y Jackson, las amenazas



El 29 de junio de 2011, el ex jugador de Huracán y River no se presentó a la pretemporada de Olympique Marsella porque tenía todo listo para viajar a España. En esos días, el club francés había contratado a Morgan Amalfitano para reemplazarlo y los diez millones ofrecidos por el Málaga parecían suficientes para que la operación se realizara. Incluso, el director deportivo de Marsella, José Añigo, se había animado a afirmar: "Sabemos que Lucho quiere jugar en el Málaga".

A principios de junio, el club andaluz había ofertado 6 millones de euros por el argentino, y el Olympique los rechazó, ya que consideró insuficiente esa cantidad por el jugador mejor pagado de su plantel. Semanas después, el jeque decidió subir el ofrecimiento y la transferencia estuvo a punto de realizarse... hasta que apareció Santi Cazorla.

Sobre el cierre de aquel mercado de pases, Málaga pagó la imponente cifra de 20 millones de dólares y se quedó con la estrella de Villarreal. Ese fichaje hecho por tierra las oportunidades de Lucho, que se quedó en Francia hasta enero de 2012, cuando regresó a su primer amor europeo: Porto. Allí, el talentoso mediocampista argentino buscará hacer historia. Quizás hay una revancha esperándolo a la vuelta de la esquina.

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