thumbnail Hola,

R.Madrid 2-0 Rayo: Un cadáver, dos indignados y tres reapariciones

Un partido sin apenas fútbol dejó muchos protagonistas bajo los focos: Adán, Sergio Ramos, Paradas Romero, Kaká, Morata o Mourinho son sólo algunos de ellos. A.Piñero lo analiza

El Real Madrid ganó al Rayo Vallecano en un partido insulso al que le sobraron setenta minutos tranquilamente. Bastaron dos goles en el primer cuarto de hora para que los blancos encarrilaran la victoria ante un equipo franjirrojo que nunca dio la impresión de creerse capaz de ganar. El equipo merengue tampoco se vio ni con fuerzas ni con recursos para dominar el 85% del partido en inferioridad, con lo que el resultado en ese tiempo fue un combate nulo entre el músculo y la cabeza, entre los contraataques interruptus y la posesión sin profundidad. Aunque eso sí, sin mucho fútbol de por medio, el encuentro sí que dejó muchas revelaciones. Entre otras, un cadáver, dos indignados y tres reapariciones.

Un cadáver. El de Antonio Adán. El de Mejorada ha pasado en 50 días de ser el primer portero del Real Madrid a ser el cuarto en esa lista de importancia. Ha pasado de sentar a Casillas en La Rosaleda, a ver el partido ante el Rayo desde la grada, por detrás de Diego López y Jesús Fernández. Algo incomprensible, fruto seguramente de la nefasta gestión de la crisis en la portería que ha hecho el actual cuerpo técnico comandado por José Mourinho. Y ahora, negro futuro en el club blanco el que le augura en los próximos cuatro meses a un jugador que lleva toda la vida en el Real Madrid.

Dos indignados. Uno de ellos Sergio Ramos, que dice estar preocupado por la facilidad con la que le expulsan y por el criterio que tienen los árbitros con él. Le secunda Mourinho, por boca de Aitor Karanka. Y lo cierto es que no le falta razón esta vez. El de Camas no estuvo para nada afortunado en su anterior expulsión ante el Celta, pero esta vez parece más bien que Paradas Romero no supo interpretar bien el reglamento. Ni en esa, ni en la inmensa mayoría de jugadas del partido. Y es uno de sus cometidos principales, no sólo conocer las normas, sino saber aplicarlas también.

Tres reapariciones. Uno Kaká, y otro Morata. El brasileño cuajó un dignísimo partido, y se le vio contento tras el mismo. La pena es que sólo se pueda decir esto muy de vez en cuando. Algunos seguro hablarán de su resurgir y demás, pero tristemente esta historia ya puso su punto y final hace tiempo. Por su parte, Morata volvió a marcar. Le hicieron falta tres minutos apenas. Tras su estocada en el Ciutat de Valencia, demuestra estar tocado con una varita el chico, que lleva tantos goles como Higuaín en este 2013 sin apenas oportunidades.

Y la última reaparición merece un lugar especial. Pues no es algo ni mucho menos circunstancial. De hecho, aunque muchos no lo quieran ver y aprovechen la buena racha merengue en Liga de este 2013 para eclipsarlo, Sergio Ramos ha vuelto a dejar hoy patente que no hay ni mucho menos excesiva sintonía con Mourinho. Preguntado por las palabras del técnico a raíz del gol de Welbeck el miércoles, su respuesta fue tajante, contundente: “Ni mi estilo ni mi educación me permiten criticar a un compañero, y menos si es a raíz de un error. Ahora debemos estar todos unidos de cara a los partidos tan importantes”. Directo a la mandíbula, como colofón a una noche con más historias truculentas que fútbol.

Artículos relacionados