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Iago Aspas y Paco Herrera sacarán al Celta adelante

El delantero no está en su mejor momento y el técnico parece no dar con la tecla, pero ambos han demostrado que pueden salir adelante

Probablemente el Celta esté pasando ya por el peor momento desde que logró este último ascenso a Primera  División. A pesar del gran juego del equipo, sobre todo en la primera vuelta del campeonato, los resultados nunca acompañaron al conjunto gallego y, por lo tanto, debía esperarse que esto pasase tarde o temprano.

El peso de las matemáticas cayó como una losa sobre la ecuación del Celta, llegando incluso a influir negativamente en el juego del equipo y, lo que es más imporante, a romper la ilusión de unos jugadores que disfrutaban de cada partido y, por ello, entretenían a sus espectadores y hacían el orgullo de su afición, incluso en las derrotas.

Esta inocencia fue también el germen de la mayoría de los problemas de un Celta que perdió demasiados puntos en absurdos errores puntuales y descuidos imperdonables. Así todo, nadie dudaba que este equipo terminaría salvándose si continuaba jugando de aquella manera, con aquellas ganas.

Las peores noticias para el equipo olívico no son los puestos de descenso, los malos resultados fuera de casa o los problemas con el gol, que se suman a los anteriores errores defensivos, sino que el síntoma más grave de este equipo es el contagio de un desánimo avanza demasiado rápido espoleado por un efecto de bola de nieve al que todos se suman y el cual alguien debe parar ya.

Paco Herrera lo ha intentado en su última rueda de prensa, jugándosela al doble o nada con el vestuario, el club y la afición. Su cabeza está en peligro, algo impensable hace no demasiadas jornadas, pero en el mundo del fútbol los resultados mandan y el entrenador es un magnífico comodín de chivo expiatorio.

Además de esto, sorprende que las miradas más inquisidoras han fijado también su objetivo en quien menos se podría esperar, Iago Aspas, el hombre emblema del equipo, del juego del Celta y del sentimiento de una afición que lo acoge en su seno como uno de los suyos.


"En lo últimos siete partidos Aspas no ha hecho ninguna ocasión de gol. Creo que entre todos le hemos hecho mucho daño, le habéis hecho mucho daño".

- Paco Herrera

Según palabras del propio Herrera, a Iago Aspas no le ha sentado nada bien el revuelo mediático que lo envolvió con el salto del equipo a Primera División y, por lo tanto, el delantero de Moaña ha bajado su rendimiento a pasos agigantados jornada a jornada, sobre todo desde la apertura del mercado de invierno y la llegada de supuestas ofertas fantasma para hacerse con sus servicios.

Este órdago de Herrera puede salir bien o mal, y el resultado dependerá en gran medida del apoyo que reciba por parte de un club que a final de temporada, pase lo que pase, no debería arrepentirse de nada salvo de no haber luchado, de no haberlo intentado y, sobre todo, de no haber disfrutado.

Paco Herrera, Iago Aspas, el vestuario, el club y la afición deben ser uno para remontar el vuelo y volver no a ganar, algo que ya no parece depender ni siquiera de uno mismo, pero sí a sentirse orgulloso después de cada partido, incluso y sobre todo en la derrota, ya que esa es una sensación de éxito mayor que la de la propia victoria.

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