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Tamudo siempre tendrá un hueco en el corazón del madridismo

El hoy delantero del Rayo le dio una Liga a los merengues con su gol ante el Barcelona en 2007. El Bernabéu, que ovacionó a Giggs el miércoles, siempre le recibió con aplausos

9 de junio de 2007. Uno de los días más excepcionales de la Liga y de todo el fútbol español en los últimos tiempos. Seguramente pocos caigan a simple vista mirando únicamente la fecha, pero nadie dudará si se le dice que ése fue el día del ‘Tamudazo’. Era la penúltima jornada de la Liga 2006-07, y Real Madrid y Barcelona llegaban en la cabeza de la tabla, empatados a puntos, pero con el goal-average a favor de los merengues. Los chicos de Fabio Capello visitaban La Romareda, con los pupilos de Frank Rijkaard recibiendo al Espanyol. Separados por 300 kilómetros, ambos partidos iban ligados en el tiempo. Y a dos minutos del final de la jornada, el Barcelona era virtual campeón de España. Era.

El electrónico del Camp Nou reflejaba un 2-1 a favor de los blaugranas que, unido al 2-1 que también exhibía el marcador de La Romareda, dejaba al Barcelona con tres puntos de ventaja a falta de una única jornada para el final de un campeonato más que reñido merced a un Real Madrid que llegaba de firmar una remontada en la clasificación inédita. Y que no quedaría sin culminar. Y es que a un minuto del final del partido, Van Nistelrooy marcaba el 2-2 ante el Zaragoza remachando en el área pequeña el despeje de César Sánchez a un potente disparo de Roberto Carlos.

El madridismo encontraba un rayo de esperanza, mientras que en el Camp Nou el barcelonismo se encogió en el mismo momento en que desde las radios escuchaban la hazaña del delantero holandés. Y quién sabe si esa confusión en las gradas llegó a transmitirse al terreno de juego. Pues prácticamente en ese mismo instante, Tamudo aprovechaba un error de la zaga culé para marcar un 2-2 para el Espanyol que dejaba de nuevo al Real Madrid como líder del campeonato… y al Barcelona sumido en la desolación después de rozar con los dedos la copa de campeón. La semana después se ratificaría el alirón blanco, toda vez que el otrora ‘23’ blanquiazul había dejado el título visto ya para sentencia.

Aquel gol convirtió a Tamudo en héroe perico, al haberle arrebatado la Liga a su máximo rival de la ciudad. Le convirtió en una de las figuras de aquel campeonato, pese a que el Espanyol quedó a mitad de tabla sin más que decir en la clasificación. Pero también le erigió en un símbolo para el madridismo, que vio cómo ese tanto en el Camp Nou culminaba todos los esfuerzos invertidos en un campeonato donde pasaron la mayor parte del tiempo agarrados a un clavo ardiendo. Y de hecho, el Santiago Bernabéu siempre le ha transmitido su cariño cada vez que ha pisado el césped de Concha Espina.

Recién repescado por el Rayo Vallecano para el campeonato español después de que el pasado verano firmara in extremis el gol de la permanencia –su otro gran ‘Tamudazo’-, el ariete catalán regresa así este domingo al coliseo blanco. El miércoles fue ovacionado Ryan Giggs, como antes lo habían sido Alessandro Del Piero, David Silva o Ronaldinho, en un gesto que honra el señorío madridismo y su gusto por el fútbol. El domingo seguro que seguirá habiendo aplausos para Raúl Tamudo.

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