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José Mourinho, el gran estratega

El técnico portugués domina a la perfección las situaciones que van más allá de lo puramente deportivo

Puede caer bien o puede caer mal, pero nadie puede negar -con los resultados conseguidos en la mano- que José Mourinho es uno de los mejores entrenadores del mundo. Pero detrás de los éxitos del portugués hay mucho más que el dominio de los aspectos puramente deportivos.

Este viernes nos sorprendían las declaraciones de Graham Poll. El ex árbitro inglés contó en su columna diaria del Daily Mail que José Mourinho era “especialmente amable con los colegiados” en los prolegómenos de los partidos y que a él, incluso llegó a invitarle a las instalaciones del Chelsea para ver un entrenamiento de los ‘blues’. Aunque a su vez reconoce que esa amabilidad con el árbitro de turno finalizaba cuando el portugués no estaba de acuerdo con alguna decisión que no favorecía a su equipo.

A pesar de que esos hechos quedan muy atrás en el tiempo -concretamente en el 2004, año en el que Mourinho llegó al Chelsea-, ‘The Special One’ también tuvo entre ceja y ceja a Gianluca Rocchi en su época en Italia; y de sobra es conocido aquí en España el famoso episodio del ‘parking del Camp Nou’ donde Mourinho se quedó esperando a Teixeira Vitienes tras un clásico entre el Real Madrid y el Barcelona.

Dejando de lado a los árbitros, numerosos también han sido sus enfrentamientos dialécticos con algunos de los técnicos españoles. Rafa Benítez, Pep Guardiola, Tito Vilanova, Manuel Pellegrini o el malogrado Manolo Preciado han sido algunos de los entrenadores con los que ha usado su particular dialéctica.

Pero José Mourinho también apoya sus éxitos en jugadores que se convierten en pilares para él, hombres básicos en la convivencia. Éstos son los Carvalho, Terry, Essien, Materazzi, Granero… Especialmente memorable el abrazo emocionado con el central italiano tras ganar la Champions League con el Inter o las palabras que dedicó a ‘El Pirata’ antes de que éste abandonara el Real Madrid.

Graham Poll tilda estos hechos como “artimañas”, aunque quizás esa no sea la palabra más adecuada para describirlos. Como diría el propio 'Mou': “Soy José Mourinho, con mis defectos y mis virtudes”.

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