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Real Madrid de Mourinho, en la cuerda floja

Los blancos se juegan su futuro en una semana, con dos Clásicos en el Camp Nou y la visita a Old Trafford. Buenas sensaciones sobre el césped, regulares en el marcador

Todo el mundo esperaba ver el partido entre Real Madrid y Manchester United. Y todo el mundo se puede dar por satisfecho después del espectáculo que brindaron blancos y rojos. Fue un partidazo, con altos y bajos, como todos, pero con un nivel medio de sobresaliente. Con jugadores dando su mejor nivel, desoyendo los corsés tácticos que pudieran imponerles sus técnicos. Con muchísimas ocasiones de gol, por ambos bandos. Y todo ello enmarcado dentro de un escenario imponente como el Santiago Bernabéu, con una atmósfera idílica.

Como no podía ser de otra manera, destacaron todos los atacantes (excepto un Rooney demasiado retrasado). Y más allá de sus fallos, los Van Persie, Ronaldo, Welbeck, Ozil o Di María brindaron un vertiginoso fútbol de emoción a la afición. Seguramente ahora se recordarán sus errores más que sus aciertos, sus goles no anotados más que las ocasiones que generaron. Injusto a todas luces, pero intrínseco al balompié y a un partido histriónico, agitado, inconexo y con alternancias. Y de hecho, esta ambigüedad con el análisis del fútbol y las ocasiones se traslada también al resultado.

Y es que, como decía el propio Sergio Ramos, el 1-1 deja un sabor agridulce entre el madridismo. El equipo merengue respondió con bravura, dejó destellos de magia, pero se tiene que resignar a un empate que, si bien no es un resultado decisivo, no es ni mucho menos lo ideal. Nadie lo hubiera firmado antes del pitido inicial. Se da por hecho que el Real Madrid marcará en Old Trafford, raro es que no lo haga en cualquier partido. Y quedó la sensación de que los blancos fueron ciertamente superiores al Manchester United, se les vio con más recursos y empuje. Pero su clasificación no deja de estar en el aire.

Ahora debe visitar el Camp Nou en la vuelta de la Copa, con otro 1-1 en la ida. Tres días después, de nuevo un Clásico, esta vez de Liga con el fantasma de los 16 puntos planeando. Y en esa misma semana, la visita a Old Trafford para remontar este nuevo empate a uno. Demasiada tela por cortar, con muy poco tiempo de margen, y sin que el Real Madrid haya terminado siquiera de alcanzar su mejor forma. No fueron ni mucho menos malos partidos los de Copa y Champions, pero con estos dos resultados el Real Madrid se queda en la cuerda floja, a tres meses de que acabe la competición. Y no parece preparado para levantar tanto peso, sinceramente.

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