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Ronaldo, un gran depredador entre hienas

El luso se destapó con un partido nuevamente soberbio ante el Sevilla. Higuaín fue la cruz de un Real Madrid más que aseado para recibir al Manchester United este miércoles

El Real Madrid espera ya al Manchester United con la tranquilidad de los deberes hechos. Y bien hechos además. Recibía al Sevilla en una situación anómala, con la Liga perdida, a punto de retomar sensaciones en Champions, con la decepción en Granada aun coleando, la necesidad de dar la cara ante su público, y medio equipo fuera de juego. Sin embargo, la balanza se decantó del lado blanco. Tenía pinta de partido insípido, pero Ronaldo puso todo el picante posible a cuatro días del partido más importante del año.

El luso es un jugador excepcional. Habrá quien ahora le tenga muy visto, y quien se deje llevar por el color de su camiseta para ponderar sus defectos por encima de sus virtudes. No hay más ciego que el que no quiere ver. Dentro de muchos años, todos nosotros podremos alardear delante de generaciones futuras por haber podido ver a Cristiano Ronaldo sobre el césped. Y si club y jugador llegan a un acuerdo, no descarten que su nombre quede grabado a fuego en los libros de historia merengue, por haber sido el máximo goleador de la historia. Lleva 182, pero sólo en tres temporadas y media. Sinceramente, la marca de los Raúl y Di Stéfano no parece ni mucho menos tan lejana a ese ritmo.

Ronaldo fue la imagen del partido, se lo merecía. En días de muchas hienas, se erigió en un gran depredador. Sin embargo, no fue la única buena noticia para el madridismo. Regresó Pepe, un jugador clave en los esquemas merengues. También Sergio Ramos en muy buena forma, después de esos cinco partidos no consecutivos faltando. Diego López demostró seguridad en las pocas ocasiones que le puso a prueba el inválido Sevilla. Benzema volvió a marcar, demostrando no sólo gol, sino sobre todo un buen estado de forma, y de gracia. Todo lo contrario que su compañero de faenas, Gonzalo Higuaín.

José Mourinho les dio la alternativa a los dos juntos, al lado de un Kaká voluntarioso y poco más. El argentino no llevaba mal partido, exhibiendo mayor frescura que en partidos anteriores sin ser ni mucho menos un derroche de chispa y efectividad tampoco. Dio una muy buena asistencia a Ronaldo en el cuarto gol incluso. Pero lo empañó todo con una expulsión absurda a la hora de partido. Seguramente muy rigurosa, por no decir inmerecida. Claro que en un momento donde una pluma le pesa como el plomo, no parece el mejor acicate para terminar de levantar el ánimo cuando asoma el mes más importante del curso.

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