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Leo Messi, un ángel… caído

Ha trascedido que el argentino increpó a Arbeloa y Karanka tras el Clásico, en actitud mafiosa y rastrera. El corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero lo analiza

Lejos de las polémicas, las tanganas y las riñas de otros Clásicos, el de Copa de este miércoles sobresalió por la caballerosidad, la elegancia y el respeto que se profesaron casi todos los jugadores de Real Madrid y Barcelona sobre el césped. Bueno, al menos eso pensábamos todos cuando Clos Gómez pitó el final del partido. Pues menos de 24 horas después ya se conoce que no todo fue de color de rosa. Y esta vez el que emponzoñó el idílico escenario no fue ni Mourinho, ni Rui Faria, ni Pepe, ni Silvino Louro, ni nadie de la expedición merengue. No, no. Fue del Barcelona. Fue Leo Messi.

Eso asegura Punto Pelota, que dice que el argentino fue al parking a increpar a Álvaro Arbeloa cuando éste ya se marchaba en su propio coche, y en presencia de su mujer incluso. Y mientras tanto, La Sexta y COPE aseguran que el ‘10’ blaugrana también se las tuvo tiesas con Aitor Karanka al que le espetó un “Cállate, que tú eres el muñeco de Mourinho”.

Dos acciones que, de ser ciertas, y no hay motivo para no creerlo así, dejan en muy mal lugar al propio Messi. Sobre todo por el hecho de ir a buscar a Arbeloa dentro del propio parking y no respetar ni la presencia de su mujer para llamarle “bobo”. Una actitud rastrera, barriobajera, colérica, mafiosa, y a todas luces despreciable. Igual lo fueron otras en Clásicos previos, y da igual los colores cuando se trata de respeto y educación. Y en ese apartado, Messi no anduvo fino. Para nada.

Dicen que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Y en el caso de Messi le han querido envolver con mucha seda. Demasiada. Desde su propio club y los medios afines. Y debajo de semejante envoltorio sólo hay un futbolista. Un excelentísimo futbolista, sí. Pero una persona al fin y al cabo. Como el resto. Como Cristiano, como las del Real Madrid, el Osasuna, o el Young Boys. Ha quedado demostrado este miércoles con semejante patinazo. No era el primero de todas formas, aunque algunos trataran de minimizarlos. Y a saber los que no habrán trascendido…

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