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El Real Madrid logró empatar el partido de ida de la Copa del Rey ante unos culés que tuvieron oportunidades de oro para zanjar la eliminatoria

Poco se le puede reprochar a este Barcelona que lleva una racha inigualable, sobre todo en la Liga BBVA, pero que volvió a pecar de no saber sentenciar los encuentros cuando se encuentra con el Real Madrid, un equipo que la noche de ayer tenía una clara inferioridad técnica por las bajas defensivas. Fueron múltiples las ocasiones que tuvieron los culés para derribar la portería del debutante Diego López que no salió con más goles gracias a las imprecisiones azulgranas pero también gracias a Varane quien se llevó la noche, dejando opacados a Messi y al mismo Cristiano Ronaldo.

El conjunto dirigido por Jordi Roura tuvo pérdidas de balón en el centro del campo en la primera parte y a pesar de dominar la posesión del balón, no lograba concretar. La defensa de ambos equipos destacó de gran manera. Por el lado de los de Mourinho el francés que se llevó las palmas, pero además Essien se vio hábil cortando el paso a Lionel Messi y Arbeloa por la otra banda fue preciso, destacando sobre todo en las jugadas a balón parado. Por el lado del Barcelona, Jordi Alba siguió su habitual juego, bajando por la banda e integrándose en el ataque y falló una clara oportunidad de gol en la primera mitad. Gerard Piqué destacó y sacó el balón en las jugadas más peligrosas del Real Madrid, además su 1 contra 1 con Cristiano Ronaldo, se inclinó a favor del catalán que no permitió el paso del luso.  Puyol también a lo suyo, con gran valentía entró en todas las jugadas que debía hacerlo y Dani Alves destacó cómo lo ha venido haciendo en los últimos encuentros, bajando por banda, poniendo centros e integrándose también en la defensa central.

En la segunda mitad y tras el gol de Cesc Fàbregas, los blaugranas empezaron a tener más el control de la situación y comenzaron a dominar como más les gusta: con el juego de toques. En ese momento daba la sensación de que el segundo gol iba a caer pronto, pero las oportunidades seguían pasando y no se encontraba el gol. Messi volvió a aparecer como un humano y no tuvo la mejor de las noches, no que haya jugado mal, pero en las comparaciones consigo mismo salió perdiendo, no fue el Leo que nos tiene acostumbrados. Tuvo 60 intervenciones durante el partido, 7 pases de balón y 11 pérdidas de esférico, números que no suelen ser de él, pero a su favor está que dio la asistencia a gol para Fàbregas.

Los de José Mourinho por momentos sólo podían ver el balón pasar y esperar un error de los blaugranas para jugar al contragolpe, algo que dominan. Los estilos de los dos grandes del fútbol mundial fue una demostración de cómo ambos ven el fútbol y cómo ambos pueden anotar. Los culés perdonaron tanto, que el Real Madrid aprovechó, el resultado fue justo, ambos lucharon, ambos fallaron y ambos defendieron su estilo de juego, algo que se agradece.

La eliminatoria queda abierta, aunque bien es cierto que los blaugranas llevan hoy una pequeña ventaja. Empatar en casa no es un buen resultado para los merengues y deberán forzosamente hacer un gol en el Camp Nou para meterse en la final, pero si los culés anotan en su casa, entonces la historia se le puede complicar a los de Mourinho que necesitarán dos dianas para pasar a la siguiente ronda.

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