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Cristiano Ronaldo y Lionel Messi no comparecen en el Clásico

Pese a que ambos jugadores llegaban en un excepcional estado, ninguno de los dos tuvo ascendencia en un partido que primó el desacierto del portugués y el plomo del argentino

En un clásico en el que los titulares los acapararon dos defensas centrales, uno por bando, Cristiano Ronaldo y Leo Messi se sumieron en el más profundo anonimato. Sorprende el poco calado que los dos mejores jugadores del mundo tuvieron en un partido con ritmo, digno por ambos bandos. No invitaba la trayectoria inmediata de ambos, que llegaban al partido con diez y ocho goles respectivamente, a pensar en un Ronaldo desacertado y un Messi asceta, como si no fuera con él la cosa.

Los precedentes, y el fulgurante inicio del partido, invitaban a pensar en un Ronaldo poliédrico. El que se ha echado al equipo a las espaldas en los momentos de mayor zozobra futbolística e institucional del Madrid recientemente. Con una penetración en el área abortada por Piqué en falta en el borde del área se presentó el portugués en el clásico. De ahí salió un disparo de falta bien repelido por Pinto.

Apenas hubo más noticias de Cristiano Ronaldo. Desasistido, desacertado y luchando contra sus fantasmas por no caer en la desesperación se consumió el fenomenal jugador portugués. Que no era la noche del siete blanco quedó patente en dos acciones en la segunda mitad en la que le faltó media cuarta para hacer el gol. En una apareció Piqué para rebañar un balón que se cantaba red. En la otra, le faltaron dos pelos al flequillo para embocar un servicio en el segundo palo a puerta vacía.

Quizás el infortunio de cara al gol terminó por borrar a Ronaldo del partido, que se perdió y apenas centrifugó como acostumbra. En las mismas anduvo Messi, un punto apático. Intentó retrasarse en los momentos de mayor presión del Barcelona, incrustándose casi como un centrocampista más dadas las dificultades en las que le puso el Madrid en la salida de balón.

Aunque convirtió el defectuoso despeje de Callejón en una asistencia para Cesc, no tuvo Messi incidencia en el juego del Barcelona. Probablemente sin la fuerza para romper a varios jugadores con una de sus imparables conducciones, tampoco se encontró con su versión de matador de área, su penúltima reconversión. No se recuerda ningún disparo de Messi.

Fue un clásico extraño en ese sentido. Messi opositaba por convertirse en el mayor realizador de la historia de los clásicos y Ronaldo aspiraba a aumentar su racha de seis partidos consecutivos haciendo gol ante el Barcelona. Por el contrario, pasaron de puntillas por un encuentro que emplazó a los dos equipos para dirimir la eliminatoria casi en un mes en el Camp Nou. También a sus dos grandes estrellas, que suelen concederse pocos días de absentismo laboral.

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